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Vida cotidiana y dictadura

Falcón se ha destacado por su activismo feminista como escritora y abogada
Lidia Falcón es un prototipo de mujer que, empezando en el antifranquismo, terminó abrazando la causa feminista, aunque bien mirado las dos causas tuviesen muchos puntos en común, pues el régimen del general Franco fue esencialmente antifeminista, tanto en lo que respecta a sus leyes como a sus costumbres, y aquel que lo dude, que repase las declaraciones de Pilar Primo de Rivera, delegada perenne de la Sección Femenina de FET y de las JONS. Ahora, Lidia Falcón, autora de más de treinta libros, como Cartas a una idiota española y Es largo esperar callado , ha escrito un libro de memorias donde recuerda especialmente su período de juventud, el cual había quedado oculto o semioculto en anteriores obras. Y es en esta, precisamente, donde más brillante se muestra, pues describe, con una mezcla de tristeza, dramatismo, lamento y alguna ironía un período clave de la vida de la España franquista, cuales fueron las décadas de los 50 y 60. Puestos a destacar, hay que hacerlo con el capítulo de su ruptura matrimonial y la lucha por sobrevivir tras ella, con todos los problemas que tenía que enfrentar una mujer en una sociedad machista. Ese fue el germen que le llevaría, ya en 1979, a convertirse en fundadora y líder del Partido Feminista de España (antes había militado en el PSUC). Lidia siempre ha creído en la frase de Gramsci: «La verdad es siempre revolucionaria», que es, además, el título de uno de sus libros. Por eso en su largo caminar por la vida ha habido muchísimas más espinas que rosas. LA VIDA ARREBATADA: Lidia Falcón. Editorial Anagrama. 415 páginas. 18 euros.