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Soso y triste Pinocho

Fotograma de la película, versión del conocido cuento infantil
El cine se ha portado con desigual fortuna en la larga filmografía, de más de tres docenas de adaptaciones, basadas, directa o indirectamente, en el clásico de la literatura Las aventuras de Pinocho , de Carlo Collodi. Hay auténticas curiosidades como la versión gore La venganza de Pinocho , la española Mater amatísima , o una infravalorada y tristona nueva versión con un Geppetto de la categoría de Martin Landau. Sobresalen sobre todas, la moralista y tramposa obra maestra creada por Disney en 1940 y la fallida, pero casi siempre maravillosa, Inteligencia artificial , una ssversión de Spielberg. El fantasma de estas dos últimas pesa demasiado sobre cualquier nueva versión de Pinocho que llegue hasta nosotros sin proponer algo radicalmente distinto, una visión personal. No es el caso de esta animación en 3D, parcialmente facturada desde Galicia y apadrinada por Julio Fernández, técnicamente bien resuelta, de diseño brillante, con hallazgos visuales interesantes, pero excesivamente plana en sus intenciones y políticamente correcta hasta la náusea. La gente suele identificar, exclusivamente, en un error de base, a Pinocho con literatura infantil, cuando estamos hablando de una extraordinaria alegoría de la infancia, del descubrimiento del mundo, de la alegría de la rebelión, de la libertad y de la fantasía domadas por las reglas de la sociedad. Todo esto está prácticamente ausente en Pinocho 3000, que sólo destaca por su plástica afortunada, a veces almibarada, pero con estimulantes referencias al Metrópolis de Lang. P3K: PINOCHO 3000 España-Francia-Canadá. Director: Daniel Robichaud. Animación. Duración: 82 minutos.