Diario de León
Kim Ki-Duk, director e intérprete, durante el rodaje de la película

Kim Ki-Duk, director e intérprete, durante el rodaje de la película

Publicado por
Gonzalo González Láiz
León

Creado:

Actualizado:

El director coreano Kim Ki-Duk nos regala un relajante viaje a una pagoda situada sobre un río donde vive un anciano maestro con su joven aprendiz. A lo largo de los cuatro capítulos y el epílogo del título, la película nos narra con delicadeza el descubrimiento de la crueldad, del amor, de la arrogancia, del odio... y el triunfo de la sencillez. Sin apenas diálogos y con una bellísima fotografía que nos hace disfrutar del descrito paisaje en las cuatro estaciones del año, la película constituye una radical oposición al cine más comercial. En efecto, hay disparos pero no violencia, hay sexo pero no recreación en el mismo, hay épica pero como ejemplo de superación personal. Las sutras budistas riman perfectamente con la tranquila presencia de la fauna que puebla la película: peces, ranas, serpientes... todo fluye y, a la vez, todo es circular. Una perfecta interpretación del conocido Yin y Yan. El simbolismo de la obra y las posibles lecturas de muchos elementos (hay puertas pero no paredes, la presencia del gallo coincide con la adolescencia del joven, la del gato con la vejez del maestro, etc.) enriquecen el visionado de Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera , e incluso incitan a volver sobre ella. Obviamente, el ritmo del cine oriental no es para todos los públicos y habrá quien tache de pretenciosa o de lenta (?) esta película, pero que, sin embargo, constituye sin lugar a dudas una efectiva propuesta para evadirnos del estrés de la vida moderna y reflexionar sobre nuestros orígenes, nuestras creencias y nuestras fidelidades. «PRIMAVERA, VERANO...»: Corea del Sur-Alemania. Dir: Kim Ki-Duk. Int: Kim Ki-Duk, Yeong yu-Oh. 105 minutos.

tracking