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Kim Basinger al teléfono

La película consigue, eso sí, mantener el suspense hasta el final
Hay películas que se empeñan en reivindicarse productos, como si con eso bastara porque sus miras se ciñen al entertainment tan natural a Hollywood. Se trata de satisfacer a la taquilla y adiós muy buenas... Cellular , por ejemplo. Un suspense que arranca flojo y remonta vuelo para mantenerse planeando hasta la aparición de los títulos de crédito. Secuestran a una profesora encarnada por Kim Basinger y esta, gente cualificada, consigue armar los restos de un teléfono destrozado para conectar a voleo con un móvil anónimo que le mantendrá unida a la esperanza. Un espectador avezado, curtido en miles de batallas cinematográficas, enseguida deducirá que está llamada a sobrevivir a su drama, pero también adivina que un guionista hábil no tendrá otra alternativa que la de jugar con los restantes elementos para garantizar lo anotado, hora y pico de entretenimiento pese a lo bastante insólito del arranque argumental. Sobre una vieja idea de Larry Cohen, los productores Lauren Lloyd y Dean Devlin recurrieron al guionista Chris Morgan para que les echara una mano en la versión final de Cellular . Sobre todo les interesaba recoger la idea de que el aspirante a héroe no era ningún superhombre ni un tipo sobrado de recursos y de testosterona. Las dudas iniciales, que poco invitaban al entusiasmo, no sólo por la increíble peripecia de que los espléndidos cincuenta tacos de la Basinger consiguieran armar un teléfono, sino también por la burda presentación de quien finalmente sería el héroe, consiguen derivar hacia un ciertamente habilidoso suspense que lleva al espectador por caminos imprevisibles hasta el desenlace final. CELLULAR: EE.UU., 2004. Dir: David R. Ellis. Int: Kim Basinger, Chris Evans, William H. Macy. 94 minutos.