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Amelie se va a la guerra

Audrey Tautou espera recobrar a su novio, desaparecido en las trincheras
Quienes ya hubiesen disfrutado con Amélie , volverán ahora a pasar un buen rato con esta nueva incursión en el cerrado universo fantástico de Jeunet, enamorado de los pequeños detalles, maestro de sutilezas, nostálgico de una Francia, de un mundo que ya sólo pervive en la imaginación hecha fábula, como sus películas. Vuelve el realizador a confiar el protagonismo esencial de su obra al rostro carismático de Audrey Tautou, que tiene algo de meiga en la mirada, lo que le va muy bien para construir otro de esos mágicos personajes, a lo Lewis Carroll. El arranque, un homenaje a la antibélica Senderos de gloria , es ya toda una declaración de principios. Un grupo de soldados franceses, durante la Primera Guerra Mundial, son conducidos hasta el lugar donde recibirán la muerte por haberse lesionado deliberadamente para escapar del frente. Entre esos infelices se encuentra el novio de una muchacha que se niega a aceptar el trágico destino de su enamorado. Algo le dice a ella que su chico ha tenido que escapar del horror y una fe ciega le impulsa a empeñar todos sus recursos en su búsqueda, aunque todos le den por fallecido. Jeunet confronta dos realidades bien distintas: una salvaje, que impulsa a los hombres a matarse sin justificación, y otra racional, la de quien da la vida en lugar de arrebatarla, la de la mujer que no duda en sacrificar hasta su último aliento para reencontrarse con el ser amado. El mundo opresivo y siniestro de la guerra es el spielbergiano del soldado Ryan, en la descarnada expresión de su brutalidad; el de la protagonista, el de la luz, los sentimientos a flor de piel, la entrega incondicional, un universo feérico donde todo es posible, con inequívocas reminiscencias de pueblos ya olvidados, como el que retrató en su Día de fiesta . LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO: Dirección: Jean-Pierre Jeunet. Intérpretes: Audrey Tautou, Gaspard Ulliel.