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Los secretos de Felipe II

El Escorial fue en tiempos de Felipe II una especie de Pentágono
Diez años ha dedicado el profesor Agustín Sánchez Vidal (Salamanca, 1948) a su primera novela, La llave maestra . Tras haber publicado más de 50 títulos entre ensayos, monografías y biografías y haber colaborado en otros 75, este profesor de cine y literatura en la universidad de Zaragoza, gran conocedor de Buñuel y Dalí, se atreve con una novela de aventuras e intriga con trasfondo histórico y mucha enjundia científica. Arranca con un trabajo ambicioso que apadrinaba su paisano, el cineasta Carlos Saura, y con el que Sánchez Vidal se propone «actualizar el género de la novela de aventuras». Quiere también recuperar la penosa gestión de nuestra imagen histórica y acabar con la leyenda negra de Felipe II, uno de los protagonistas de este libro al que Saura presentó como «una apasionante y trepidante reflexión sobre la génesis del universo y la naturaleza de la información». «No puede ser que Felipe II siga en manos de la leyenda negra y de un hatajo de memeces. Es terrible no contar la historia como fue y que no explotemos una veta que lo merece» exponía Sánchez Vidal. Su novela gira en torno a una intriga en la España de Felipe II «que contó con la mayor red de espionaje de la historia» y que hizo del Escorial un inexpugnable centro de inteligencia, «un gigantesco laboratorio de ideas, además de químico. «La llave maestra» exclamará Felipe II en su lecho de muerte, aferrado a un pergamino cubierto de misteriosas inscripciones. El pergamino esconce un secreto que se remonta al origen de los tiempos y que ha sido descubierto por Rodrigo de Randa. Cinco siglos más tarde, el joven criptógrafo David Calderón perseguirá los mismos misterios. «He construido la historia en tono a ese fragmento del pergamino que Felipe II abraza en el momento de su muerte para plantear una investigación que antes que histórica es científica».