| Crítica | Cine |
¡El cañeeeroo...!
El actor Ice Cube protagoniza esta película de acción al más puro estilo americano
Imaginen a alguien caminando por la calle, con la palma de una mano haciendo arco ante su boca y anunciando a gritos su mercancía. Eso habría que aplicarlo al protagonista de XXX2 , el tal Darius Stone en la piel del rapero Ice Cube, aquí reconvertido a cañero, de caña al mono que es de goma... Siendo justos, anotemos que la película no engaña a nadie, que es tanto como reconocerle honradez a su planteamiento. Un producto que destila adrenalina del primero al último de sus fotogramas y que aporta como insólita la presencia de Willen Dafoe en un personaje de caricatura, uno de esos malvados de película que siempre palma de la manera más atroz. Como si su extremada villanía exigiera de los guionistas formar al máximo su desaparición física. Vamos, que un simple disparo sería como una caricia en un tipo así. También extraña ver aquí a Samuel L. Jackson, que debería despedir a su agente por su manifiesta enemistad personal... Aclarado que XXX2 se dirige a un público muy localizado, de nula pasión por el cine, pero excesivo apego al ruido y al barullo, vayamos al grano. Poco grano y mucho paja, claro. De la empresa encargaron al neozelandés Lee Tamahori, cineasta que sorprendió hace unos años con la original y autóctona Guerreros de antaño, pero que en cuanto pisó tierra de Hollywood, un extraño virus parece haber afectado seriamente a sus neuronas creativas. Se muestra incapaz de hacer un pleno, aunque a cambio se reivindica como artesano capacitado para formalizar la ecuación A+B=B+A, que en lo cinematográfico es tanto como decir la simpleza narrativa que en una pantalla grande cobra apariencia de eficacia. Bien, XXX2 no admite reproche a ese nivel. A cambio, propone tal cúmulo de obviedades y lugares comunes, que intentar arrancar alguna originalidad a su trama sería como escalar el Himalaya en patinete. XXX2: Estado de emergencia, Director: Lee Tamahori. Intérpretes: Ice Cube, Samuel L. Jackson, Willem Dafoe.