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Monstruos bajo tierra

El filme de Neil Marshall carece de suspense
Cuando una película arranca bien para claudicar después y deslizarse por la pendiente del tópico, denota que el equipo no funciona como debiera. Es decir, alguien ajeno al director (quizá obsesionado con su trabajo o presionado por la responsabilidad), que sea capaz de indicarle las carencias del conjunto, que los tópicos amenazan con desbaratar el resultado, en fin, que mejor sería recomenzar el rodaje o en todo caso intentar solucionarlo en la sala de montaje. Esto último es obviamente imposible al no disponer de buen material filmado. The descent cae simpática por moverse en el siempre disculpable terreno de la serie B, filmes atenazados por un presupuesto limitado que normalmente se intenta suplir con imaginación y recursos varios. El británico Neil Marshall los tiene como demostró en Dog soldiers (2002), curioso filme con hombres lobo. Ahora intenta hacerlo desde una perspectiva adulta, menos escorado a la facilona, coyuntural y oportunista variante teen. Lástima que el brillante arranque claudique en las grutas subterráneas en donde anidan unos repelentes humanoides ciegos, previsible pesadilla de las siete intrépidas jóvenes que optan por la aventura. Todas, por cierto, de muy buen ver, ya que al parecer la espeleología no está hecha para señoritas sin gracia. Eso sí, The descent confirma que Marshall sabe de encuadre, ritmo, tensión, y confirma también su deseo de entrar a saco en un género agonizante por asfixia. Por momentos afloran las contradicciones internas del grupo, e incluso demuestran una crueldad comparable a la de los propios monstruos. Que la próxima vez se deje aconsejar por la inteligencia de su equipo. Así entendería que cuando siete señoritas bajan a una profunda cueva en una alejada montaña, el espectador sospecha de sus escasas posibilidades para volver a la superficie.