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Vuelve el príncipe de los gatos

Junior, a la derecha, fue galardonado en los pasados Premios de la Música

Junior, a la derecha, fue galardonado en los pasados Premios de la Música

Publicado por
Isabel Laguna
León

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Después del éxito como Príncipe de los gatos , un debut discográfico en el que dejó patente su peculiar fusión de hip hop y flamenco, Junior regresa con un nuevo álbum, Niño Flama , un disco «más maduro» y en el que las canciones se llenan «de los ritmos que siempre han invadido mi cabeza». Así lo explica este artista malagueño de nacimiento y trianero de adopción y que en el 2003 vendió más de cien mil copias de su primer disco y ofreció más de 170 conciertos. Tras este éxito, Luis Míguez, que así es su verdadero nombre, dice haber hecho un «inventario» de «todo lo bueno y lo malo» que le ha pasado en este tiempo para realizar su segundo trabajo discográfico. «Sabía que la gente iba a estar más atenta al segundo disco y he intentado esquivar las barreras mentales que eso podía crear en mi cabeza», cuenta este polifacético artista que canta, compone y baila. Su carrera artística se inició en la serie de televisión Un paso adelante , en la que comenzó como bailarín. Pero fue su verso callejero y canalla y su fusión de hip hop y flamenco la que asentó su trayectoria en el mundo musical con El príncipe de los gatos . «Yo hacía hip hop desde los noventa, pero entonces era un cagaíllo, no me atrevía a sacar mis letras», recuerda. Tras un primer disco que «fue más una investigación», llega ahora su segundo, un trabajo en el que «afianzo mi estilo, estoy más hecho, soy más consecuente con lo que digo», en el que amplía sus influencias a sonidos como los latinos o los funkies, y se siente «más flamenco por derecho». Echate pa ya , una canción en la que evoca a un mito de los dibujos animados, Mazinger Z, es uno de los temas que componen este nuevo disco, en el que Junior ha incluido un homenaje a su madre, en una especie de nana, y a su padre, en una canción oculta al final del disco con la que recuerda a su progenitor, fallecido hace dos años: «era un hombre muy flamenco que hacía juguetes con latas para los niños». «Tengo mil nombres -dice-. Mi madre me llama Manuel. Cuando pinto soy Cubo», explica mientras cuenta que el grafiti «ya no lo hago tanto en la calle, pero sigo pintando en casa o en ropa». Se siente identificado con el hip hop, un movimiento de barrios de Nueva York y Los Angeles, porque cree que lo que allí pasa no está tan lejos. «El barrio es el barrio. La vida es como un círculo, todos somos iguales y desiguales a la vez».

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