| Crítica | Cine |
Craig, Daniel Craig

La presentación del actor se hizo al más puro estilo James Bond
Hasta el pasado viernes su nombre era el de uno más de los actores británicos que se pasean por producciones estadounidenses en papeles secundarios ( Tomb Raider , Camino a la perdición ) y triunfan con protagonistas sólo en su país ( Layer Cake , inédita en España). Desde el viernes, Daniel Craig es uno de los nombres más buscados en internet, puesto que se ha convertido en el nuevo Bond, James Bond, para el episodio que comenzará a rodarse en enero y se estrenará en noviembre. Los iconoclastas no han tardado en intentar derribar al nuevo mito que aún no ha nacido: que si es rubio (¿y por qué no?), que si nadie le conoce fuera de las islas (¿y a Connery en el 62?), que si es más feo que Brosnan (pero más duro y con mejor voz...) y así hasta la extenuación. O, para ser exactos, hasta 2006, cuando se estrene Casino Royale , adaptación de la primera novela de Ian Fleming y, por tanto, toda una declaración de principios por parte de la productora. Se trata de poner un punto y aparte en la serie y rodar los «inicios» de Bond en el Servicio Secreto, tratando de ser fiel a la novela. Algo que resulta sorprendente para los que la conocemos, pues está lejos de los espectáculos explosivos de los últimos títulos Bond y la historia de amor (y desamor) es de las que marcan la trayectoria del Bond literario. En cualquier caso, antes de Casino Royale , Daniel Craig estrenará película con Nicole Kidman ( The Visitin g) y aparecerá en Munich , lo último de Steven Spielberg sobre los atentados de la Olimpiada del 72. Hasta el nuevo Bond, los fanáticos nos conformaremos con seguir los rumores, cotilleos y bulos que lanzan los tabloides ingleses que, créanlo, son peores que los españoles...