| Crítica | Cine |
Un gran Allen

Suerte y pocos escrúpulos permiten el triunfo, según esta película
Hay quienes han creído apreciar en la nueva película del realizador neoyorquino a un Allen distinto, renovado o más en forma. Forzado por las circunstancias -en su país ya no encuentra tantas facilidades-, el director rodó esta última en Londres. Quizá ahí podría encontrarse el cambio fundamental; aunque las localizaciones escogidas, como el Covent Garden, la Tate Modern y los buenos restaurantes, podrían reemplazarse por sus equivalentes de Manhattan y todo seguiría igual. La otra novedad importante consistiría en la elección de los actores, todos británicos y maravillosos, salvo la norteamericana Scarlett Johansson, igualmente espléndida; y que el propio Allen no aparece en el filme, algo, sí, muy significativo, porque, al contrario que en otras ocasiones, ahora no hay un sustituto que asuma el papel que tradicionalmente correspondería al director, con sus neuras, obsesiones y cargas de humor judío. No, en esencia, y salvo estos leves ajustes, nos encontramos con el gran cineasta de siempre, que revisita además otra de sus mayores creaciones, Delitos y faltas , con la que ésta se encuentra emparentada. La tragedia moderna adopta el ropaje no de una comedia, sino de una intriga, magníficamente elaborada gracias a un guión portentoso y a una puesta en escena sobria, sutil y elegante. Un ex tenista (Jonathan Rhys Meyers) dispuesto a medrar se casa con la hermana de su nuevo y millonario amigo. Una vez logrado el objetivo, intentará además saciar otros apetitos. En una crítica fría, severa y mordaz contra los convencionalismos y las imposturas sociales, un pesimista (realista o cínico, para otros) Allen viene a decir que unas grandes dosis de suerte y escasos escrúpulos son armas suficientes para triunfar en esta vida. «MATCH POINT»: Dir: Woody Allen. Int: Scarlett Johansson, Jonathan Rhys Meyers, Matthew Goode. 90 min.