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El dibujo de un maestro

Imagen de una de las delicadas obras de esta exposición
Un artista no tiene por qué renunciar a la figuración para que su obra resulte actual. Se pueden cultivar y conservar los eternos valores del dibujo académico y de las técnicas tradicionales de la pintura al óleo para crear obras que transmitan conceptos actuales, sobre todo si el pintor es capaz de desnudar sus sentimientos, de comunicar su melancólica visión del mundo que le rodea a través de los pinceles. El alcoyano Manolo Antolí es poseedor de un dibujo extraordinariamente expresivo y de unas técnicas pictóricas exquisitas. Con este bagaje, muchos se conformarían con pintar cuadros de calendario, pero Antolí prefiere desgranar, por ejemplo, una serie impresionante de paisajes en los que lo más importante es la captura gráfica de una atmósfera que la visión apresurada de la naturaleza no permite percibir. En sus paisajes, ya sean rurales o urbanos, está siempre presenta esa poética sensación de lejanía tan difícil de transmitir desde el lienzo. Pero hay otra vertiente en su pintura, quizá más intima, pero indudablemente más interesante, que es la que dedica al retrato de figuras, sobre todo de desnudos. El artista posa en el modelo una mirada inocente y despojada de cualquier prejuicio; intenta, simplemente, rescatar para que el tiempo no la borre, toda la belleza de las luces y las sombras, toda la emoción que emite la visión una piel de terciopelo. Desnudos bañados por la cálida luz de una ventana, desnudos silenciosos robados a la hora letárgica de la siesta, desnudos retorcidos por dolores silenciosos... toda una lección de belleza y un gozo para la mirada del espectador. Pero hay más: Manolo Antolí también es capaz de retratar el gesto, las expresiones más íntimas de unos seres pletóricos de ternura. Así, nos encontramos con niños de mirada ahogada por la melancolía, mujeres y hombres perdidos en el silencio de una lánguida meditación... pero quizá la verdad sea que es el alma del propio pintor alicantino lo que de verdad se refleja en cada uno de sus hermosos lienzos. Lugar: Cervantes 10, esquina Dámaso Merino. Horario: de martes a domingo de 18.30 a 21.30.