| Crítica | Arte | OSKAR RANZ EN LA SALA BALUARTE DE PAMPLONA
Ranz, profeta en su tierra
Oskar Ranz triunfa en su tierra, en Pamplona, con la exposición Sé verla al revés , que estos días puede contemplarse en el Pabellón Mixto de la Ciudadela, en la capital navarra. Esta misma exposición visitará León a primeros del próximo mes de septiembre, concretamente ocupará de forma simultánea la sala del Colegio de Arquitectos, en el Palacete de Gaviria, y la del Ayuntamiento en el Palacio de Don Gutierre. Ranz es un pintor que ha decidido establecerse en León, ha pasado a ser leonés de adopción y a integrarse en la nómina de artistas leoneses. La exposición consta de cuatro partes bien definidas: en la primera se recoge una serie de cuadros de grandes dimensiones en las que Ranz trabaja a partir de la línea y los colores, creando auténticos laberintos geométricos que enlazan con los primeros tiempos de la abstracción. Son cuadros de enorme ritmo que, en algunos casos, simulan la ilusión óptica de las tres dimensiones. Otra de las series presentadas en Pamplona por Oskar Ranz es la titulada Pinturas recicladas . En ella emplea diversos formatos y se basa en acumulaciones aleatorias de cintas de papel iluminadas con acrílicos. En la última parte de la muestra pictórica, Ranz presenta fotografías en color sobre aluminio, de gran tamaño, bajo el epígrafe Tránsito, residuo y progreso . Son fotografías realizas durante la intervención del artista en el depósito de agua de Bercianos del Real Camino. Con una de estas fotografías ganó Ranz el Premio Carriegos en 2004. Finalmente, ha llevado Ranz a la exposición el vídeo de su performance Bitter , en la que, acompañado de Carlos de la Varga y teniendo como escenario la sala de la Escuela de Arte de León, pintaron con la popular bebida las paredes de la sala de exposiciones. Oskar Ranz nació en Pamplona en 1974, es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y ha completado su formación artística en Málaga y Granada. Desde hace diez años prácticamente reside en León, habiendo instalado su taller en una vetusta casa de la típica Plaza del Grano.