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Buenas intenciones

La artista Marta Serna expone sus fotos en Cubo Azul
En Educational complex, Mike Kelley reconstruye a escala los centros educativos por donde pasó. De alguna manera, a través de esta obra organiza toda su infancia reubicando todos los traumas, todas las vivencias en esa etapa tan compleja. Sin abandonar esta línea, en otras obras utiliza peluches desgastados por el uso y el paso del tiempo. Cada huella, el propio deterioro por el paso de unas manos a otras, simboliza cada una de las capas sobre las que se va desarrollando la experiencia durante la infancia. Paul McCarthy también utiliza muñecos en sus instalaciones. Su presencia no disminuye, sin embargo, la violencia extrema de sus planteamientos. Al igual que en sus performances, los muñecos son maltratados, sustituyendo con la misma eficacia a las personas cuando se trata de representar situaciones desasosegantes. Estos son ejemplos de artistas que recurren a los muñecos desde diversos puntos de vista para el desarrollo de sus trabajos. Forman parte de su iconografía, de su imaginario; pero su presencia tiene que ver con la toma de conciencia del artista sobre su infancia y la incidencia de ésta en su desarrollo. Al trasladar este material a sus obras muestran y comparten la experiencia con el espectador, al tiempo que reorganizan ese magma personal a trav és de lo que en su día fue ron juguetes y hoy son un material simbólico fuertemente connotado. Podríamos decir que Marta Serna participa de estos planteamientos pero desde un prisma distinto. Sus personajes ap arecen en am bientes no opresivos. La suya es una recuperación del juguete, de lo lúdico, desde el prisma de la madurez. Si hubiera algún juego metafórico, alguna recurrencia con connotaciones negativas cercana a la frustración (nada más alejado de lo que transmiten sus fotografías), ésta sería desde luego la añoranza de todo lo que a través del juego no fue definitivamente culminado. Todo lo que quedó en el tintero y a la llegada de la madurez quedó como materia latente que sólo subrepticiamente la obra permite devolver a la vida de la artista. La recuperación de los muñecos como material aparece en esta artista muy lejos de lo traumático, más bien al contrario, cada fotografía es una escenificación, una invitación nada ingenua a la contemplación de dónde está cada uno con respecto a lo que fue. No es nada desdeñable la carga de ironía que nos estalla en las manos.