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Estoy que muerdo

La familia protagonista de la historia, con su padre convertido en perro
Si a mí me convirtiesen en perro, puedo asegurar que lo primero que haría sería abalanzarme sobre las pantorrillas de Tim Allen y morder bien fuerte. Supongo que mi actitud hacia el paladín del cine familiar tiene ya mucho de manía personal, pero sus películas me producen erupciones alérgicas. En este caso, ha convencido a la Disney para reeditar uno de sus grandes éxitos, The Shaggy Dog , que desde los años ciencuenta ha hecho las delicias de muchos millones de niños y niñas de todo el mundo. Pero lo que entonces era un humor amable es ahora ñoño e insufrible. En la película, Tim Allen, actor que encarna al protagonista de la historia que supuestamente es una comedia, adquiere un punto de vista totalmente nuevo acerca de lo que es ser un buen padre cuando de forma accidental es transformado en un perro. Da igual que los efectos especiales sean infinitamente mejores y muy logrados, o que Robert Downey Jr. sea un villano de excepción: el resultado es sumamente aburrido. Por cierto, me gustaría saber quién es el fénix de los ingenios que pone títulos tan originales e inspirados «CARIÑO, ESTOY HECHO UN PERRO»: Estados Unidos, 2005. Dir: Brian Robbins Int: Tim Allen, Kristin Davis, Danny Glover, Craig Kilborn, Robert Downey Jr. Duración: 138 minutos. Distribuidora: Buena Vista Internacional.