Sabina cantando en uno de sus conciertos

Publicado por
Miguel Lorenci
León

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No se caracteriza Joaquín Sabina por tener pelos en la lengua. Aun así, guardaba algún que otro secreto. El compositor y cant ant e jienense era remiso a hablar de algunos episodios de su propia vida, situación que cambia con la aparición -en cuatro semanas- del libro S abina en carne viva . Yo también sé jugarme la boca (Ediciones B). El cantante y compositor ha conversado «a t umba abierta» con su biógrafo, Javier Menéndez Flores, con quien firma el libro al alimón. Sus editores lo presentan como «salvajemente sincero, rebosante de aliento y juventud, de humor y escepticismo, de literatura y g ramática parda». Javier Menéndez Flores, que publicó una primera biografía de Sabina - Perdonen la tristeza - le espoleó para qu e «despejara de una vez las muchas incógnitas que rodean su existencia». Para que «abordara, sin omitir detalle, los grandes temas de su vida». El libro se refiere así «a la música, la literatuta , la política, la fama, las drogas y el alcohol, las santas mujeres de pago, sus auténticos amores, su familia, sus colegas de profesión, sus más feroces enemigos y sus impagables amistades». El pozo Nacido en Úbeda (Jaén) en 1949, Joaquín Sabina es uno de los cantantes más célebres y queridos de la escena musical hispana. Se le tiene también por uno de los más brillantes escritores de canciones en la lengua de Cervantes. Con todo, en los últimos tiempos el desánimo y algunos exceso hicieron mella en su salud -tuvo un infarto cerebral en 2001- sumiéndole en un oscuro pozo. Necesitó muchos meses y el respaldo de los suyos para «resucitar» y volver a la carretera. Lo hizo en Gijón, sobre el mismo escenario en el que tuvo que suspender un concierto. Desde que se diera a conocer junto a sus amigos de La Mandrágora a finales de los setenta, Sabina ha grabado casi una veintena de discos. Álbumes casi siempre respaldados por el éxito y entre los que destaca Juez y parte .

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