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Mundo camarero

La cámara introduce al espectador en el microcosmos humano de un restaurante deplorable
Hay varias cosas que invitan a apreciar ¡Marchando! : narra con eficacia un guión coral con presupuesto de auténtica risa en parámetros norteamericanos, lo cual obliga a su debutante director a lucir talento, confirmando que el cine no es necesariamente una cuestión de billetes. A cambio, es verdad, la película no arrasará en taquilla pese a tener a su favor una temática muy del gusto juvenil. ¡Marchando! es, dicho en tres palabras, cine de autor, entendiendo la etiqueta sin esa connotación sacrosanta otorgada a los grandes. Otra cosa es su tema y el tono escorado hacia lo políticamente incorrecto. Tanto que una lectura superflua le otorgaría la condición de supina carallada. Naturalmente, Rob McKittrick ni es Scorsese ni Coppola ni Woody Allen, faltaría más, ni tampoco aspira a ello, pero asumiendo que el cine es en esencia contar una buena historia en imágenes eficaces, este antiguo camarero metido a guionista y después a director merece un respeto, porque se encuadra en la mejor tradición del cine indie norteamericano. Estamos en el restaurante ShenaniganZ y la cámara nos introduce en su microcosmos humano, desde los camareros a los cocineros, el personal de servicio, el gerente y, faltaría más, los clientes. Obvio que su visión del mundo de la restauración está nutrida de ironía no exenta de realismo. La gruesa coartada del «juego» que los camareros se traen con sus genitales, no oculta otros trazos para compensar el equilibrio dramático. Siempre sospechamos que en la trastienda de un restaurante, el oro reluce bastante menos que en el comedor y en el trato al cliente, pero McKittrick, al basarse en su propia experiencia, da al filme un tono realista que logra minimizar sus excesos escatológicos. Bajo la apariencia de otra comedieta teen que arrojar al cubo de la basura, hay algo más. Y eso, por poco que sea, la salva de la antipatía. «¡MARCHANDO!»: EE. UU. 2006. Director: Rob McKittrick. Intérpretes: Ryan Reynolds, Anna Faris, Justin Long. Comedia. 94 minutos.