| Crítica | Cine |
Una auténtica monada

Un filme entrañable y pensado para todo tipo de espectadores
Sí, ya sé que hablar de monadas en una película protagonizada por un monito es redundante y raya en la pereza mental más patética. Pero es que el animal protagonista de Jorge, el curioso provoca una ternura casi instantánea y, en este sentido, es monísimo. Y aunque en principio reconozco que éste no es un argumento muy sólido a la hora de valorar una película, considero que, en el caso de este producto de animación dirigido a los más pequeños, la empatía con el protagonista es también una cuestión fundamental. Pero hay otros elementos que hacen de Jorge una excelente excusa para llevar a los niños al cine. La trama es divertida y original, al alcance de todo tipo de espectadores. En este sentido, las ventas multimillonarias de los libros en los que se basa la película dan cuenta del poder de atracción que tienen los personajes entre el público infantil. Por otro lado, la animación de apariencia tradicional (aunque el ordenador también anda de por medio) es de una calidad más que reseñable y recupera un estilo de hacer dibujos animados no del todo perdido pero sí relegado en los últimos tiempos. El resultado tiene un aire entrañable que no resulta ñoño. Además, el hecho de que sea una comedia de animación alejada de los grandes estudios -pero no independiente, ya que la apadrinan Ron Howard y el compositor Hans Zimmer- nos permite disfrutar de un doblaje en condiciones, a diferencia de otros bien conocidos ejemplos en los que hay que sufrir a los famosillos de turno. Lástima que, como siempre -y casi inevitablemente en este tipo de películas- nos perdamos las voces originales de Will Ferrell, Drew Barrymore, Dick van Dyke o Joan Plowright... «JORGE, EL CURIOSO»: EE. UU., 2005. Director: Matthew O'Callaghan. Animación. Duración: 86 minutos.