| Crítica | Libros | «MALDITOS. LA BIBLIOTECA OLVIDADA»
El «Necronomicón» se tradujo en León

Portada de este nuevo libro, editado por Grafein
Nos encontramos aquí con un volumen heterogéneo y algo cajondesastriano: Malditos. La biblioteca olvidada , editado por Grafein y escrito por Iván Humanes Bespín y Salvador Alario Bataller. El lector encontrará en él una descripción detallada de los principales libros que, a lo largo de la historia, han causado tanto pavor e inquietud como adoración; en todo caso, una poderosa atracción. En unos casos son textos de culto, perfectamente normales para los fieles de entonces, biblias de la época como el egipcio El libro de los muertos , en otros se trata de textos históricos de gran interés, fiel reflejo de comportamientos sociales o actividades persecutorias eclesiales, tal así El martillo de las brujas , Malleus maleficarum, escrito por dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, en el año 1486. Otros más son recetarios de actividades relacionadas con la magia negra y aun con prácticas satánicas. Y, por fin, tenemos obras que son producto de la más pura y sorprendente imaginación, y hasta una insólita reflexión sobre «los textos herméticos que se esconden tras las letras de algunos temas del rock». Entre los libros que sólo aparecen en las páginas de inspirados escritores, brilla con (oscura) luz propia el Necronomicón , del árabe loco Abdul Alhazred, que proyecta sus inquietantes sombras tras los relatos del más grande, extraño y sugestivo escritor de terror y ciencia ficción de todo el siglo XX, H. P. Lovecraft. Todos los amantes del género saben perfectamente que este Libro de los hombres muertos no existe, o existe solamente dentro del complejo mundo y de la portentosa fantasía del autor de Providence, pese a lo que algunas gentes de mente calenturienta puedan llegar a decir. No obstante, es tanta su fuerza sugestiva que ha motivado a seguidores y escritores a cultivar toda una curiosa mitomanía alrededor del libro y su imposible autor. Un dato curioso dirigido a los incondicionales de Lovecraft es que Humanes Bespín y Alario Bataller, cuando hablan de la historia y la cronología del Necronomicón , comentan que su traducción al castellano se pudo llevar a cabo en la capital leonesa en torno al año 1300. Insólito dato que apuntamos. Por lo demás, y pese a lo escasamente cuidado de su edición y diseño, y el desorden interno que presenta, el libro no deja de ser interesante y de él se pueden extraer abundantes y quizá útiles datos.