Nos quedará Berlín

Una escena que recuerda a «Casablanca»
Aunque una parte de la crítica, el director y el protagonista principal, han insistido en que El buen alemán no es un ejercicio de estilo, al espectador le va a resultar imposible no ver la película de ese modo. El filme no deja de ser un juego de lujo de sus talentosos padrinos, aunque también tenga en la tesis una parte envenenada: los aliados se repartieron y juzgaron a «todo un país» en Postdam y en Nuremberg, pero aplicaron la moral de situación «salvando» a los nazis que les eran útiles. «Los rusos se quedan Polonia y nosotros los cerebros», dice el periodista que interpreta Clooney, recreando a Bogart con demasiada retranca. Casablanca está revisada con poco cariño, insultantemente emulada a nivel formal. Quizá lo más auténtico de la película es ese pequeño diablo interpretado por Tobey MaGuire, en un registro inédito, comerciando con cualquier cosa en el Berlín del trapicheo. Su sonrisa de delfín brilla cuando confiesa en off: «La guerra es lo mejor que me ha pasado». Cuando su personaje deja de aparecer, la película pierde cualquier tensión real, si exceptuamos la interpretación expresionista de Cate Blanchett, una princesa prostituida que se mueve entre Nosferatu y la Brigitte Helm de Metrópolis. Blanchett es tan camaleónica que, simplemente, con un cambio en la iluminación y en el maquillaje, puede convertirse en Ingrid Bergman o en Lauren Bacall. Su físico es la mejor excusa para que Sodergergh se haya empeñado en rodar la película en blanco y negro: un fantasma nacarado de labios azabache. Las cortinillas laterales juguetean con la narración, Clooney recita en un bar, con el whisky en la mano, aquello de: «Con lo grande que es este país y la encuentro de nuevo, follando con mi chofer» y el final es una mordaz réplica de la secuencia del aeropuerto de Casablanca. Todo muy cool, pero difícilmente sobrevivirá a la historia. «EL BUEN ALEMÁN»: EE. UU. 2006. Director: Steven Soderbergh. Intérpretes: George Clooney, Cate Blanchet, Beau Bridges, Robey MaGuire. Drama. Duración: 107 minutos.