Sin sal ni pimienta

Los protagonistas del filme, Gad Almaleh y Audrey Tautou
Duele porque es un voluntarioso intento de alta comedia -los títulos de crédito y la música lo anuncian con cierta brillantez- a la que el director francés de origen tunecino, Pierre Salvadori, ahorró sal y pimienta. Seguramente algo de eso les ocurrirá con frecuencia a los alumnos de hostelería en sus primeras prácticas en los fogones, pero no a un autor de oficio currado. Si me apuran hasta se equivoca en la elección de Audrey Tautou como la golfa que persigue vejestorios forrados a los que arrancarles joyas caras y una vida de lujo en el sofisticado ambiente de la Costa Azul. Con todos los respetos, Tautou no parece señora capaz de levantar a un muerto, dicho con maldad lo de muerto. Monica Bellucci, sí, pero Salvadori no la invitó? Está mejor su compañero de reparto Gad Elmaleh, con un cierto aire a Buster Keaton con treinta años, pero justamente por eso inapropiado para su rol de camarero enamorado de la golfa y que opta por vivir del mismo oficio para tenerla cerca. Elmaleh haría un buen inspector Clouseau, por ejemplo. Falla parcialmente el cásting y naufraga casi con estrépito el guión porque Salvadori se olvida de que la comedia precisa de coralidad para apoyar a los personajes principales. O sea, secundarios bien trazados para arroparles escasean y además parecen dibujados a tiza. La cámara opta por una planificación canónica, como realista, alejada de la sofisticada caligrafía visual de un Stanley Donen o un Blake Edwards, por citar dos referentes clásicos. Se agradece su intento por marcar las distancias con el canon impuesto por Hollywood al género (es el caso de la fuga en vespa a la playa para aguardar el amanecer), e incluso su melancolía de perdedores, pero no basta. «UN ENGAÑO DE LUJO» Francia. Director: Pierre Salvadori. Intérpretes: Audrey Tautou, Gad Elmaleh, Marie-Christine Adam, Vernon Dobtcheff, Jacques Spiesser. Genero: comedia.