LA CUEVA DE VALPORQUERO
La catedral subterránea
La boca de la tierra. Un viaje a la contemplación y al conocimiento de la historia de la tierra es la propuesta de uno de los parajes emblemáticos de la provincia de León. La Cueva de Valporquero se adentra en el corazón

Las Hoces de Vegacervera.
A 1.309 metros de altitud, bajo el pueblo de Valporquero, el corazón de la montaña leonesa abre una inmensa boca por la que, acompañados de un cristalino arroyo, se pueden descubrir ocultas e increíbles maravillas subterráneas que dejarán perplejo al visitante. Caminos, puentes, escaleras y multitud de focos acompañan el recorrido de un kilómetro que permite admirar la gran obra de arte que la naturaleza ha ido modelando durante mas de un millón de años. Estalactitas, estalagmitas, coladas y columnas de diferentes brillos y colores se suceden a lo largo de siete salas visitables que se han convertido en uno de los referentes turísticos de la provincia.
Dimensiones inesperadas y volúmenes descomunales van abriendo un sendero repleto de luces y sombras, de fantasía y emoción. Es el gran desconocido, el mundo subterráneo que Julio Verne describió y ahora se puede contemplar.
La catedral subterránea abrió sus puertas al público en el año 1966 y, desde entonces, es una visita imprescindible no sólo para turistas sino también para los leoneses. Hace más de un millón de años, en el Pleistoceno de la era Cuaternaria, cuando el hombre iniciaba su andadura por la Tierra, las frías aguas del arroyo de Valporquero empezaron a colarse a través de los poros, fisuras y grietas de la roca caliza disolviendo sus entrañas lenta y tenazmente. Se abrió entonces el corazón de la montaña leonesa para descubrir ocultas e increíbles maravillas que ahora puede contemplar el ojo humano.
Una vista espectacular que hace del mes de mayo y junio los ideales para adentrarse entre sus paredes. El deshielo del invierno y las lluvias de las primavera llenan el arroyo del Valporquero produciendo una ensordecedora sinfonía al correr el agua dentro de las salas de la cueva.
Qué ver. Aunque no hay ninguna guía que reproduzca con exactitud lo que puede observar la retina sí existen algunos lugares dentro de la cueva en los que es imprescindible pararse y mirar alrededor. Es el caso de la Gran Rotonda, una sala de más de 100.000 metros cúbicos de vacío subterráneo. Sus paredes forman una cúpula de 20 metros de altura atravesada por el río en época de lluvias.
La conocida como Pequeñas Maravillas está al norte de la anterior y destaca por las características formas que dan nombre y vida a sus espeleotemas como La Torre de Pisa, Las Gemela o la ya famosa Virgen con el Niño. Tan sólo es necesario un poco de imaginación.
En época de lluvias, el agua se precipita en una cascada de quince metros de altura hasta perderse a través del Curso de Aguas, piso inferior de la cueva que transcurrirá invisible bajo los pies. Es la zona conocida como Hadas. Es difícil describir el Cementerio Estalactítico, repleto de estalactitas y estalagmitas que se distribuyen de forma desordenada. La Gran Vía es una espectacular galería donde los estratos calizos afloran verticales formando un estrecho pasillo de 200 metros de largo y 30 metros de altura. En el centro de la sala y bordeada por el camino se erige una gran columna solitaria que se eleva hasta perderse en el bosque de agujas de estalatíticas. Sin duda la visita a la cueva se caracteriza por elevar la mirada para poder contemplar miles de puntiagudas estalactitas que forman una catarata de color y que guardan los secretos más íntimos de una cavidad que atesora toda una vida. Todo ello a través de cómodos caminos, puentes y escaleras, y con una iluminación artística con mas de 2.000 puntos de luz.
Accesos . Desde León hay que coger la carretera LE-311 hasta Matallana de Torío. En esta localidad se toma la carretera LE-315 hasta Felmín, dónde está el desvío que llega hasta el aparcamiento de la cueva. Desde Asturias, el acceso es desde la autopista AP-66 hasta la salida de La Magdalena, dónde se tomará la CL-626 en dirección La Robla hasta la localidad de Matallana de Torío y allí la LE-311 y LE-315.
Información de interés. La Cueva de Valporquero abre todos los días hasta el 30 de septiembre, desde las diez de la mañana a las seis de la tarde. En cuanto al precio, los menores de seis años están exentos de pago y una entrada de adultos cuesta 6,95 euros. Existen descuentos para grupos, familias numerosas, jóvenes y jubilados. Las entradas se pueden sacar en la taquilla del recinto o en Internet, a través de la web de la Diputación Provincial (www.dipuleon.es). Además, la institución ha decidido mantener los mismos precios que el año pasado.