Diario de León

señorío de los arcos | ARDONCINO

Prieto picudo y... honestidad

Siempre se ha dicho de Saturnino Núñez que tiene muy buena mano para los rosados, pero también ejerce magisterio en los tintos a partir de la selección de uva en el entorno de Ardoncino y de la profesión de una gran fe en las posibilidades de la variedad prieto picudo.

Aspecto del interior de la bodega que Señorío de los Arcos tiene en Ardoncino.

Aspecto del interior de la bodega que Señorío de los Arcos tiene en Ardoncino.

Publicado por
Rafael Blanco
León

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Embotellador histórico y distribuidor de gran volumen en la hostelería de León y Asturias, Saturnino Núñez Arias alienta sus expectativas elaboradoras adscrito a la Denominación de Origen Tierra de León en una segunda bodega bien equipada técnicamente de la que dispone en Ardoncino. Toma para esa bodega, que no para los vinos, el nombre de la planta de embotellado de vinos de mesa que tiene en la carretera de Caboalles, prácticamente en el casco urbano de León. De allí salen los Brumar y Los Arcos -blanco rosado y tinto en los dos casos-, un blanco Arcos de Oca que mezcla verdejo y gewürztraminer y los tintos Dobiñón (Bierzo) y Robiñán (Ribera del Duero). Y en Ardoncino, donde dispone de una bodega tradicional muy bien conservada y una nave aneja en la que realiza la mayor parte de las labores, se elaboran los Valdelagares rosado, su vino básico (15.000 botellas; 2,60 euros en bodega), los rosado (10.000; 3,00) y tinto joven (5.000; 3,00) de El Carriego , y los rosado, tinto joven (20.000; 3,00), crianza (4.000; 5,00) y reserva, en este caso con la indicación de Vendimia Seleccionada (600; 20,00) de Vega Carriegos . Agotado el 2006, será el 2008 el que llegue al mercado a finales de año. En realidad, las dos primeras referencias de estas dos líneas identifican vinos iguales, diferenciados así por exigencias de la distribución. Aunque sigue siendo una vieja aspiración, Saturnino Núñez no dispone de viñedo propio, de manera que se provee para sus elaboraciones de la vendimia de viejos pies de prieto picudo de viticultores del mismo Ardoncino, Banuncias, Benazolve, Valdevimbre, Pajares de los Oteros e incluso Gordoncillo. Tiene la convicción de que las uvas de Valdevimbre, de Los Oteros y de las tierras del Cea son ligeramente distintas por su carácter y, en consecuencia, también complementarias, porque una aporta la acidez, otra los aromas y la tercera, sea cual sea el orden que se determine, el grado alcohólico que sustenta el conjunto.

Sin embargo, la satisfacción que Saturnino Núñez siente por la calidad de sus elaboraciones -«el rosado nunca sale igual», se justifica innecesariamente-, en especial por el Vega Carriegos crianza, no la sustenta todavía la demanda del mercado, todavía muy reacio al consumo de los tintos e prieto picudo. No encuentra demasiadas razones para insistir comercialmente en Estados Unidos y México, donde estuvo, y Bélgica, que es donde tiene presencia de marca, cuando está ganado con facilidad cuota de mercado en Asturias, León y Palencia y no tiene más vino que el que tiene.

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