Restaurante Zuloaga
Arte para compartir
A la sombra de la Catedral.. Tiene un emplazamiento privilegiado y una terraza abierta todo el año. Pero lo mejor, sin duda, es su cocina. Tradicional y de mercado. Y exquisitas mollejitas crocantes con foie. . ??. . POR Marcelino cuevas.

José, Belén y Álex en el Restaurante Zuloaga.
Si en el ya cercano tiempo otoño predomina el buen tiempo, la elegante terraza interior del Restaurante Zuloaga seguirá abierta. Un espacio singular que aumenta el atractivo de uno de los establecimientos hosteleros más elegantes de la capital leonesa.
El Restaurante Zuloaga, ubicado en un antiguo edificio al lado de la Catedral, conserva algunos elementos pertenecientes al negocio que antes lo ocupaba, la Tabacalera. A la entrada un magnífico empedrado en lo que fuera entrada de carruajes, y dentro unas paredes de ladrillo llenas de sabor añejo. En la decoración del restaurante predomina el color azul que es como el gran emblema del Zuloaga. En el portal del mismo edificio se conservan unos preciosos murales de azulejos realizados a principios del siglo XX por Daniel Zuloaga, que son un atractivo añadido en la visita a este emblemático restaurante.
Quince años llevan haciendo cocina tradicional y de mercado en este privilegiado lugar. El matrimonio formado por Belén Alas (cocina) y José Suevos (sala) está al frente del establecimiento, junto con el cocinero Luis Javier Rodríguez y un estupendo equipo de camareros.
En el Zuloaga, además de las variaciones inevitables obligadas por los productos que en cada momento ofrece el mercado, se presentan cada año cuatro cartas diferentes, lo que tiene su merito si comprobamos lo extenso de su relación de platos.
En la filosofía de este restaurante está muy presente la posibilidad de que sus clientes disfruten de un variado picoteo. Por eso su carta no tiene apartados, sino que se ofrece de forma continuada y con la vocación de que los distintos manjares sean degustados de forma colectiva.
Destacaremos algunos de los platos que nos gustan especialmente. Abrimos la selección con su carpaccio de solomillo de buey con vinagreta de manzana, parmesano y virutas de foie o el carpaccio de atún rojo con aguacate y vinagreta de wasabi, dos delicias frescas, originales y sabrosas. Y podremos seguir con el pastel de cabracho con crujiente de cecina, el hojaldre de puerros de Sahagún y langostinos en salsa de marisco, la parrillada de verduritas naturales gratinadas con mozzarella y orégano, o las mollejitas crocantes con foie, una de las grandes especialidades de la casa.
En los pescados destacaremos el lomo de bacalao de Islandia confitado con cebollita caramelizada o en cama de manitas deshuesadas, el lomo de merluza con vieiras, y el rape en salsa de almejas.
En carnes hacen estupendamente la paletilla de lechazo churro asada con pimientos de Fresno, el cochinillo asado y deshuesado con crema de reineta, el lomo de buey a la piedra, el magret de pato con naranja, el foie a la brasa con crema de reineta del Bierzo y tostas y el rabo de buey estofado al tinto del Bierzo y con mollejas.
Y en los postres, el pastel de castañas con chocolate caliente, la tarta de dulce de leche y el semifrío de capuchino con helado de brandy y pasas.
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Cocina Notable
Servicio Notable
Decoración Sobresaliente
Bodega Notable
Puntuación (de 1 a 10) 9