Diario de León

LA SERRANA | villadecanes

Mencías hechos con honestidad

El abuelo de los Núñez Cerezales plantó en 1930 las primeras de las veinte hectáreas de viñedo que en tercera generación administra la familia y es la base de elaboración de La Serrana, la bodega construida en el año 2000 sobre la casona de la que regía la que cita la razón social.

Aspecto exterior de una de las naves de la bodega, ubicada enpleno casco urbano de Villadecanes.

Aspecto exterior de una de las naves de la bodega, ubicada enpleno casco urbano de Villadecanes.

Publicado por
Rafael Blanco
León

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Veinte hectáreas de viñedo propio, unas instalaciones todavía inacabadas pero modernas y suficientemente dotadas de medios técnicos, mucha dedicación personal y una gama de productos definitivamente consolidada y estructurada en cuatro líneas son las bases sobre las que se sustenta la actividad de Bodegas y Viñedos La Serrana, una de las tres grandes que han dado nombre y renombre al vino de Villadecanes, hoy por hoy referencia inequívoca y universal de calidad del mencía berciano. También de la viña, puesto que en las laderas sobre las que se alza el casco urbano y en la altiplanicie que domina el Bierzo más vitícola se conservan algunas de las mejores cepas del singular varietal de la comarca.

Las que vienen al caso fueron plantadas en torno al año 1930 por el abuelo de los Núñez Cerezales. Fue él quien inició la actividad en la bodega en la casa de la que tomó el nombre de La Serrana. La tercera generación que explota ese cepaje, bajo la sensata dirección y el enorme esfuerzo de José Manuel, desarrolla su actividad elaboradora en unas instalaciones cuya construcción se inició en el año 2000. Lo hacen, quedó dicho, con mucha dedicación personal en la viña, en la bodega, en este caso con asesoramiento técnico externo, e incluso en la calle, distribuyendo su propio vino en el entorno comercial y geográfico más próximo.

Y lo hacen resolviendo la gran complejidad técnica, logística y de gestión que supone administrar hasta cuatro líneas de productos. Abren el catálogo de la bodega los básicos Liegos, tinto joven (10.000 botellas; 2,00 euros en bodega) y crianza (10.000 botellas; 3,00). La etiqueta más joven de la bodega reemplazó a la antigua Altos de Núñez. Casi en paralelo conviven los Volgio, sólo tinto joven a partir de la vendimia del 2010 (22.000 botellas; 2,00 euros). Y ya efectivamente de manera claramente paralela discurren las dos líneas más altas de producto para dar nombre a los monovarietales godello a cuya elaboración se renunció expresa y puntualmente en el 2010 porque la vendimia no alcanzaba la calidad exigible, un tinto joven y un crianza con nueve meses de permanencia en barrica de roble.

Los Legus y Uttaris —en ambos casos en elaboraciones de tinto joven (10.000 botellas; 3,20 euros y 40.000; 3,00) y crianza (10.000; 8,00 y 20.000; 8,00)— satisfacen las exigencias de los distribuidores, que reclaman esa diferenciación, y llegan a distintos mercados, al resultar dificultosa la pronunciación del segundo para los anglosajones.

Estados Unidos, Bélgica, Alemania y puntualmente Irlanda se mantienen como mercados exteriores, a los que acaba de incorporarse muy recientemente China, objetivo de muchas de las bodegas de la comarca, mientras que Galicia especialmente, Asturias, Cantabria, País Vasco, Cataluña, Levante, Madrid y, por supuesto, toda la provincia, son los destinos habituales de los vinos de La Serrana, inconfundibles a la vista por su singular presentación.

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