bar restaurante la barra
Cocido montañés urbano
Al otro lado del río.. Un bar-restaurante con todo el ambiente de los años cuarenta y cocina montañesa que conserva la calefacción en la barra del bar. Un invento de los años 40 que aún hoy se agradece en los inviernos. . z?. . POR marcelino cuevas.

Marta y César en el bar restaurante La Barra, famoso en León porque tiene calefacción en el posamanos.
El guiso que concentra casi todos los focos de la Barra es el cocido montañés. Y es que Marta y César han bajado a la capital desde las alturas de Babia para ofrecer la cocina que durante diecisiete años realizaron en el restaurante Fuentesanta, de la localidad de Huergas de Babia.
Pero comencemos por el entorno de estos fogones. Se trata de un bar que según los eruditos del tema hostelero comenzó a funcionar a la sombra de la estación de ferrocarril allá por los principios de los años cuarenta, en plena posguerra. Junto con el Alcazaba, cerrado ya hace más de treinta años, era refugio de la gran cantidad de personal que trabajaba alrededor de los trenes. Mozos de tren, mozos de estación, mozos de equipajes, descargadores, fogoneros, maquinistas, interventores… muchos de estos oficios se han perdido, pero en aquella época suponían, junto con los viajeros, un importante contingente de posibles clientes para estos establecimientos. Y al que diseñó este bar de altos techos y larga barra se le ocurrió la feliz idea de poner calefacción en el pasamanos de la barra del bar. Hoy nos puede parecer un hecho curioso y anecdótico, pero entonces, en los gélidos inviernos de los cuarenta y los cincuenta, que nada tenían que ver con los que ahora soportamos, con mucha gente trabajando a la intemperie, era un gozo poder calentar las manos mientras se tomaban un vino. Eran los tiempos de los trenes de vapor y los clientes de La Barra, aunque oliendo al humo de las locomotoras, se veían obligados a soportar muchas inclemencias.
El establecimiento lo resucitó hace una década el infatigable Javi Barandal, que estos días está preparando las maletas para irse a Alemania, como muchos de los viajeros que en la época dorado de La Barra viajaban en tren convertidos en emigrantes.
Como les decíamos, el plato estrella de la casa es el cocido montañés, cuya única diferencia con otros cocidos son sus ingredientes. En cada sitio la gente ponía en el puchero lo que tenía a mano. Lo sirven los jueves. Su compañero inseparable en La Barra es el botillo berciano, con sus cachelos y sus berzas con refrito, pueden disfrutarlo todos los martes.
Pero hay muchas cosas más, por ejemplo, unas deliciosas croquetas de cecina de chivo, que nos sirven como prólogo al apartado de entrantes y raciones del establecimiento, en el que nos encontramos con cecina con tomate, cecina de potro, pastel de cabracho, mejillones en salsa, pimientos rellenos de marisco, carpaccio de solomillo con foie y dos sartenes muy sugestivos, uno de morcilla con huevos y patatas fritas y otro igual, pero con picadillo, tan abundantes que son una auténtica comida y solamente cuestas 6 euros.
En los pescados destacaremos sus bacalaos, uno al tradicional ajo arriero y otro a la gallega, preparado de forma parecida a la del pulpo y que está delicioso. Después son muy recomendables sus almejas a la marinera y las truchillas con jamón.
En carnes ofrecen carrilleras de ternera al vino tinto, caldereta de cordero al estilo pastor, lengua de ternera a la sevillanas, solomillo de potro con reducción de PX y magret de pato al oporto.
Los postres también son los tradicionales, hechos en casa, flan, natillas, arroz con leche… y todos los días algo más según la inspiración de la cocinera.
Su menú del día cuesta diez euros y los domingos 12.
Y como último atractivo, no por ello menos importante, la colección de fotografías de León y de eventos sucedidos en provincia, que son un auténtico paseo por la geografía e historia leonesay especialmente de la capital durante el pasado siglo.
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Cocina Bien
Servicio Bien
Decoración Muy bien
Bodega Bien
Puntuación (de 1 a 10) 8,5