Diario de León
JESÚS F. SALVADORES

JESÚS F. SALVADORES

Publicado por
MARCELINO CUEVAS
León

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Visitar el Hotel Ciudad de Astorga es una delicia, como lo es comer en alguno de sus espectaculares comedores. En el Patio de Cristal, con un torrente de luz y ambiente taurino o en el monumental Comedor de los Sitios, que son amplios elegantes, diferentes y en los que pueden tener lugar banquetas de más de un centenar de comensales. Pero nosotros les recomendamos el Chalet de Josele, donde en un ambiente que nos traslada los principios del siglo XX pueden degustar una estupenda oferta gastronómica inspirada en la vieja tradición culinaria de la Maragatería, de León e, incluso, de Castilla. Y, milagro, teniendo en cuenta que estamos en el centro neurálgico de Astorga, no ofrecen el ya celebérrimo cocido maragato, aunque si usted lo encarga se lo pueden cocinar como en el mejor restaurante de la bimilenaria ciudad.

El restaurante ocupa una preciosa mansión de estilo Art Nouveau en el centro de Astorga, a solo cien metros del Palacio Episcopal, juguete arquitectónico de Antoni Gaudí, y de la hermosa Catedral, a un paso de las fabulosas ruinas romanas, del Museo del Chocolate y del viejo Ayuntamiento con sus maragatos tocando las horas.

Pero nos interesa especialmente el restaurante Chalet de Josele, con sus vidrieras, sus suelos de mosaico hidráulico artesanal y su espléndida cocina. Entre las reconocidas especialidades del establecimiento se cuenta un contundente guiso que cambia cada día: patatas con congrio, garbanzos con callos, sopa de trucha… También son muy solicitados sus arroces: arroz negro, arroz con verduras y foie, paella de carne y marisco o arroz a banda.

Entre sus numerosas ensaladas tiene un especial relieve la del Peregrino, con queso de cabra. En pescados hay que degustar la lubina salvaje, el congrio a ajo arriero o la trucha de jamón. En las carnes destacan el chuletón de buey, las chuletillas de cordero, los callos maragatos, el solomillo en salsa de queso y el picadillo de matanza.

Tienen también un sugerente capítulo dedicado a los huevos, rotos con jamón, con matanza, con pìsto, con morcilla o en diversas tortillas. También cuentan con un apetitoso apartado de tostas, de jamón, salmón, roquefort, gulas o cecina.

En los postres, tocinillo de cielo, teja con helado de turrón y chocolate caliente, mousse de limón y coulant de chocolate.

Como algo especial ofrecen menús vegetarianos y menús infantiles.

Mención aparte merece la cecina, que en la última mitad del pasado siglo decidió que Astorga era el mejor lugar para lanzarse al mundo. La famosísima cecina tiene aquí su centro y es imprescindible degustarla en el cálido entorno del Chalet de Josele.

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