El PÁJARO ROJO
Un tinto de primavera
Amancio Fernández Gómez, el enólogo que lo ideó y lo elabora, lo define como «un tinto de primavera». Y no le faltan argumentos para defenderlo ni razones para sustentarlo. Delicado, fresco, joven y afrutado, ‘El Pájaro Rojo’ es un mencía en estado puro.
Elaborado con la vendimia de cepas de entre 30 y 40 años de las zonas más frescas del viñedo berciano, el objetivo de la bodega era «buscar un vino juvenil, afrutado, que expresase la variedad y el terruño en su máxima esencia siguiendo un proceso tradicional que permitiese resaltar las sensaciones afrutadas y frescas características de la Mencía».
El Pájaro Rojo fue ideado en el 2011 bajo la exigencia de hacer un tinto «nada complicado y que manifestase de manera muy nítida los aromas varietales». Ese compromiso unió en el proyecto al director técnico de Losada Vinos de Finca, el enólogo Amancio Fernández, y al importador de la bodega para Estados Unidos bajo la firma Classical Wines of Spain, Steven Meztez. Una buena y oportuna referencia en el New York Times y las excelentes calificaciones de la crítica especializada lo posicionaron muy bien en el mercado y dispararon el interés del mercado, hasta el punto de que la producción a partir de la vendimia 2014, que se lanzará en mayo, alcanza ya las 120.000 botellas, porque paralelamente arrancó la demanda desde Japón, Hong Kong, Alemania, Reino Unido y México, sobre todo. Y además su presencia empieza a ser notable también en el mercado nacional y especialmente en la provincia de León.
El Pájaro Rojo nace de viñas de suelo arcilloso y se vinifica siguiendo el proceso de elaboración tradicional del mencía berciano, con maceración mucho más corta que la de los tros tintos de la bodega, entre siete y ocho días, para evitar una gran carga de estructura en favor de la fruta, fermentación alcohólica en depósito de acero y maloláctica ya en barrica, donde permanece entre tres y cuatro meses. El roble francés nuevo que envina el tinto de acceso de la bodega y que en segundo año se usa para los altos de gama tiene una segunda utilidad en este sentido al aportar una ligera complejidad a un vino que su autor, ya en su cuarta elaboración, define como «muy fresco, frutal, aromáticamente también muy expresivo de la Mencía, nada complicado y muy agradable en todos los sentidos». Un tinto, en fin, «interesante como iniciación en los bierzos para un consumidor joven», que «funciona muy bien en los mercados que abre para nuestros otros vinos y que se ha consolidado en León aunque sólo lleva un año en la calle».