De viaje a
zotes del páramo
La reivindicación del arreglo de la LE-413 no es nueva, pero no por ello pierde importancia. Es la carretera que da acceso al municipio y como tal exige inversión para una puesta a punto El municipio está integrado por los pueblos de Zotes, Villaestrigo y Zambroncinos. De apellido Páramo, estas localidades son un claro ejemplo de la evolución del campo leonés, principal motor económico de este territorio que quiere garantizarse el relevo generacional y reclama una puesta a punto de las infraetsruturas para atraer población

Del patrimonio artístico destacan sobre todo los templos parroquiales de los tres pueblos, unos por recientes y otro, el de Villaestrigo, por ser el más antiguo. De la ermita de Nuestra Señora de la Aldea hoy sólo queda en pie un pequeño muro realizado en
N o quieren que su municipio caiga en el olvido de las administraciones, por eso no piensan bajar la voz y seguirán reivindicando unas infraestructuras competentes para el mundo rural. Así lo defiende, con conocimiento de causa, la alcaldesa, María del Carmen Quiñones. Sabe que el futuro de los pueblos — y por ende de Zotes, Villaestrigo y Zambroncinos— pasa por contar con unos servicios adecuados. No piden milagros ni grandes obras, sólo una carretera adecentada y unas conexiones a Internet y de comunicaciones dignas. «Solo con esto ya se viviría mejor que en cualquier otro lado», asegura la regidora.
La reivindicación del arreglo de la LE-413 no es nueva, pero no por ello pierde importancia. Es el acceso al municipio y como tal requiere de una puesta a punto —en su totalidad— que necesita de la implicación presupuestaria supramunicipal. En el municipio, dice la alcaldesa, hay varios agricultores jóvenes que pueden garantizar el relevo generacional del campo, principal motor económico de las tres localidades que forman el Ayuntamiento.
Zotes, Villaestrigo y Zambroncinos son las tres patas del término municipal, donde el paisaje se alza inmenso como sus fincas de labranza. Un municipio que pelea por su futuro y que no piensa dar la batalla por perdida. El patrimonio, la cultura, las tradiciones y el paisaje de estos tres pueblos merecen ser descubiertos. Tierra de labradores, sus fincas producen remolacha azucarera, maíz para pienso, alubias en grano, patatas, trigo y cebada, principalmente. En este paisaje de alma y forma de agricultura se presentan dos lagunas; la Laguna del Camino de Valencia en Zotes y la de Villaestrigo del Páramo. Ambas parecen un oasis en mitad del camino. Las dos se antojan como una bella estampa donde muchos acuden a avistar decenas de especies de aves.
Del patrimonio artístico destacan sobre todo los templos parroquiales de los tres pueblos, unos por recientes y otro, el de Villaestrigo, por ser el más antiguo. De la ermita de Nuestra Señora de la Aldea hoy sólo queda en pie un pequeño muro realizado en adobe y tapial, aunque antaño fue lugar frecuente de romerías y devociones. Tierra con historia, como atestigua los documento parroquiales del siglo XVIII hallados en Zambroncinos y que confirman que la localidad ya tenía pendón entonces, santo y seña, ya se sabe, del pueblo.
Las tres celebran fiestas a lo largo del año, aunque las oficiales llegan con San Isidro, Santo Tomás y Nuestra Señora de la Aldea. También cuentan con una semana cultural desde hace dos años que tiene lugar en agosto y que se encarga de dar vida la Asociación El Jardín.