LUGARES FIGURADOS LUIS CARNICERO, arquitecto y poeta
Fluir en cauce de luz

LUIS CARNICERO
Son los ríos espejos-símbolo del vivir-devenir, desvanecimiento-olvido. Siempre te pareció el Curueño ejemplo-pedagogía de ese fulgor efímero; y, por contemplar su ser, llegaste hasta el triángulo -Ambasaguas-Devesa-Barrio- donde se unen -entre aguas-leyenda de amor- el Porma y él, continuando sin saber quién.
Allí mismo, en Ambasaguas, te cautivaría la sorpresa. En las dovelas y hornacinas del que fuera pórtico de la iglesia antes de su remodelación, descubriste signos de canteros visionarios: dos ninfas, una Luna, y un Sol.
Con esa imagen emprendiste viaje aguas arriba; y viste Luz sembrada en riberas y prados, en pueblos de piedra y barro; Luz sagrada de cruces y vírgenes sobrevoladas -en Santa Colomba- por ángeles-palomas del románico; ánfora-Luz en Pardesivil; arrebatada Luz-recuerdo de la Dama de Arintero en la Cándana; huellas heráldicas y coloreada luz de plumas de gallo en La Vecilla; laberintos iluminados hacia Valdepiélago… hacia las montañas: verde claridad-ocultación.
Después venía de las cumbres Luz de roca: plenitud. En Montuerto, un circo de cordeles calizos aventuraba losas-Luz. En Nocedo, tras ver derramarse Agua-Luz en la cascada, cruzando el río, tras ruinas y deshabitada Luz, caminaste bosques hacia las hoces de Valdeteja. A la izquierda, Peña Valdorria, escalones al cielo; al fondo -faro y vigía- el Cueto Ancino. Detenías tu viaje de cuando en cuando cruzando puentes. El agua limaba-lamía piedras blancas en torrenteras. Viste despojos de un castillo templario y, entre farallones, un pensador de espaldas. En el entorno de Valdelugueros te entregaste a la oscuridad tallada, ?a miedos-cueva -magias karsticas- a descubrir formas entre diagonales esculpidas.
Y continuaste hasta el nacimiento -puertas del río- hasta Redipuertas. Llegaba el río por el desfiladero de los Infiernos. En los altos de Vegarada sentiste la llama-infancia, el azar de arroyos confluyendo, Luz de nieve. Ah, Curueño, dualidad de belleza-canto, caducidad del fluir, ascenso-descenso de vida-corazón. Pues acaso fueran eso las ninfas, la Luna y el Sol, serpiente andrógina a la que le basta soñar entre ojos-astros y lejanías la voz del Mar, en un memorial de Luz.