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De viaje a Regueras de Arriba

Sus dos poblaciones —Regueras de Arriba y Regueras de Abajo— son un claro ejemplo de la arquitectura rural tradicional del sur de la provincia con calles generalmente amplias, casas de dos plantas organizadas a línea de fachada, plazas y rincones, parques y espacios de ocio.

Sus dos poblaciones —Regueras de Arriba y Regueras de Abajo— son un claro ejemplo de la arquitectura rural tradicional del sur de la provincia con calles generalmente amplias, casas de dos plantas organizadas a línea de fachada, plazas y rincones, parques y espacios de ocio.

León

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Regueras de Arriba es uno de los municipios más atractivos y singulares de la comarca leonesa del Páramo. Sus dos poblaciones —de Arriba y de Abajo— están ligadas desde siempre a las labores del campo con el maíz, la remolacha, las alubias o el trigo como principales exponentes de un escaparate de materias primas de enorme valor no solo para la zona sino también para la provincia.

Sus dos poblaciones son un claro ejemplo de la arquitectura rural tradicional del sur de la provincia con calles generalmente amplias, casas de dos plantas organizadas a línea de fachada, plazas y rincones, parques y espacios de ocio... Como no podía ser de otro modo, cada pueblo cuenta con un rico patrimonio, muchas veces poco reconocido por los propios vecinos. Las propias iglesias son un buen ejemplo de ello, cada una con sus propias características y circunstancias. Con sus torres de espadaña, símbolo de una forma de hacer en toda la comarca.

En Regueras de Arriba, la parroquia se alzó en honor a san Salvador en los años 70 completamente nueva tras derrumbar la anterior y cuenta con una talla de la Piedad que data del siglo XVII. En Regueras de Abajo, san Miguel Arcángel es el honorado en la parroquia que tiene como tesoro una talla de la Virgen del Rosario.

La historia tiene también mucho que decir en Regueras. Aquí hubo un asentamiento en la Edad de Hierro y un castro celtibérico. Cuentan que, tal y como se conoce hoy en día, el municipio comenzó a fraguarse en los siglos XI y XII y que, a partir del Foro de León, empezó la repoblación del valle del Órbigo que le dio la vida. Por aquel entonces, se llama Villa de las Regueras por el cauce de agua que recorría sus inmediaciones y que construyeron los mozárabes. De ahí viene su riqueza, de la tierra. Cuenta su alcalde que la gente de Regueras siempre fue muy beligerante y reivindicaba su derecho a elegir a sus gobernantes. Por eso se enfrentó con los señores de Hinojo y hasta con los marqueses de Astorga.

Pero si algo tiene de especial visitar las decenas de pequeños pueblos que salpican la provincia de León, es el encanto de recorrer sus calles, todas similares, pero todas diferentes, hablar con sus gentes, rebosantes de la sabiduría que les ha dado la universidad de la vida; una vida llena de sacrificios y abnegado trabajo, pero también salpicada de historias, de alegrías, de acontecimientos que sólo hay que sentarse al lado de sus mayores para que rápidamente empiecen a salir a borbotones. Historias sin los artificios que impone hoy el pensamiento urbano, historias reales y, sobre todo, vividas. Por si fuera poco, si uno se sale de los cascos urbanos, aquí el campo se muestra como espacio de trabajo marcado por el regadío que sirve de sustento a sus habitantes. Pero también como espacio de ocio y de otro tipo de recursos como pueden ser la caza menor de liebres, perdices o codornices o la pesca en el río Órbigo.

Regueras de Arriba es un municipio con identidad propia, con historia, con patrimonio y con algo que mostrar al visitante que lo convierte en una interesante opción para quienes gustan de conocer otros rincones de la provincia.

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