El refugio de Fran Perea en León: un pueblo escondido en la Comarca de Omaña
A menos de dos horas de León, La Utrera es el pequeño pueblo de la comarca de Omaña donde Fran Perea forjó sus recuerdos más íntimos y al que siempre regresa para reconectar con sus raíces

Fran Perea asiste a la presentación del libro #Yosostenido de Víctor Elías en Recoletos Jazz, Madrid
La figura de Fran Perea nos es familiar por su éxito en la música y la televisión, pero lo que quizás no se comenta tanto es la relación íntima que tiene con un pequeño núcleo de la Comarca de Omaña (León), al que llama "mi pueblo". Ese lugar, al que vuelve una y otra vez, merece ser descubierto porque ofrece algo más que paisaje: ofrece raíces.
¿Cuál es el pueblo al que siempre regresa Fran Perea en la Comarca de Omaña?
El pueblo es La Utrera, dentro de la Comarca de Omaña, al que Fran Perea se refiere habitualmente como "mi pueblo".
En palabras del artista: «…ese escrito finalizaba así: “¡Qué suerte tengo de ser, también, de aquellas tierras de Omaña”. Eso es realmente lo que siento».
El vínculo de Perea con ese valle leonés es firme: su abuelo veraneaba allí y le inculcó la pertenencia al territorio.
¿Por qué a pocas horas de León merece la pena conocer La Utrera en la Comarca de Omaña?
Porque el viaje no solo es físico sino emocional. A escasas horas desde la ciudad de León —dependiendo del medio de transporte— llegas a un paisaje de montaña, ríos y tradición que conecta con la historia de alguien que saltó a la fama pero nunca olvidó su origen. Allí no hay bullicio, sino calma; no hay escaparate mediático, sino memoria. Esa dualidad —lo urbano de la fama vs. lo rural de la raíz— hace que el destino tenga un valor añadido.
Perea referencia su "río de mi vida" al valle de Omaña, al pueblo de su abuelo: «…no están presentes ya algunas de las personas que me vieron correr por aquellos prados…».
Imagínate un entorno de montaña suave pero puro, valles verdes, caseríos de piedra, la vida pausada de un pueblo que invita a respirar. No se trata de grandes infraestructuras turísticas, sino de volver a conectar con algo auténtico: un río en el que el artista pescaba con su abuelo, un paisaje que conserva memoria. Allí puedes caminar, descubrir casas antiguas, escuchar historias, mirar al cielo sin contaminación lumínica. En definitiva, regalarte un momento fuera del ritmo habitual.
Desde la ciudad de León es un trayecto moderado: dependiendo del punto exacto de partida y del estado de las carreteras, se podría estimar 1 aproximadamente, lo que hace que el pueblo sea un perfecto escapada de fin de semana. No es demasiado lejos para aparcar el bullicio y sumergirse en silencio rural.
El plan podría ser así: salir por la mañana de León, llegar al mediodía al valle de Omaña, comer algo local, dar un paseo por el pueblo de La Utrera, terminar la tarde junto al río, y aprovechar para desconectar. Si eres seguidor de Fran Perea, tendrás un plus emocional: pisar su pueblo.
Y si quieres alargar la experiencia, puedes quedarte a dormir en alguna de las casas rurales de la zona para pasar el fin de semana entero inmerso en ese paisaje que el propio artista considera parte esencial de su identidad.