Diario de León

La ruta mística de los Montes de León que ha enamorado a la Guía Repsol: «Uno tiene la sensación de estar en el centro del universo»

La Guía Repsol describe el Valle del Silencio y la Tebaida Berciana como un refugio espiritual que une historia, arte mozárabe y naturaleza extrema en los Montes de León

Arcos en ruinas del monasterio de San Pedro de Montes enmarcando el bosque de los Montes de León

Arcos en ruinas del monasterio de San Pedro de Montes enmarcando el bosque de los Montes de LeónGuía Repsol

Patricia de la Torre
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Lo que ha atrapado a la Guía Repsol no es nuevo para los bercianos, pero sí resulta revelador. En un reportaje, la publicación especializada no escatima en elogios para una de las rutas más sagradas, silenciosas y remotas del norte peninsular. La emoción no se esconde. «Uno tiene la sensación de estar en el centro del universo», dicen. Y no es una metáfora menor.

Porque no es solo el paisaje (que también) ni el arte prerrománico que aún resiste. Lo que la Guía Repsol parece haber encontrado en la Tebaida Berciana es una fisura en el tiempo, una grieta mística que conecta a los primeros anacoretas de Tebas con el eco frío de los Montes Aquilianos. «Un cable inesperado y ancestral conecta las montañas boscosas del Bierzo con el desierto africano», escriben. Esa conexión es la que estructura todo su viaje emocional.

Desde Ponferrada, la subida ya avisa. La Guía Repsol lo describe como una preparación para el recogimiento. Porque esa carreterita que desde San Esteban de Valdueza remonta el valle del Oza entre castaños y robles se asume. Y no lo dicen ellos, lo dijo antes José Jiménez Lozano, a quien citan con respeto: «un camino estrecho y abrupto como el de una senda mística», protegido por el silencio y la plegaria. No es una postal, dicen, es una atmósfera. Y es que no hablan de turismo, sino de experiencia trascendente.

El monasterio de San Pedro de Montes, en el pueblo de Montes de Valdueza, se impone (según relata la Guía Repsol) no por su estado de conservación («más bien precario»), sino por su capacidad para hacer hablar a las piedras. 

Mujer contemplando las ruinas del monasterio de San Pedro de Montes con el bosque otoñal de fondo

Mujer contemplando las ruinas del monasterio de San Pedro de Montes con el bosque otoñal de fondoGuía Repsol

Pero si hay una imagen que resume la fascinación de la publicación, es precisamente la de este monasterio erigido a 1.000 metros de altitud, con orientación sur, elegido por San Fructuoso como refugio extremo para su penitencia. «Lo remoto entre lo remoto». 

Y cuando se llega a Peñalba de Santiago, el discurso se hace estética pura. No es solo uno de los Pueblos Más Bonitos de España. Es, para la Guía Repsol, un exponente de cómo el mestizaje cultural puede traducirse en arte sagrado. La iglesia, intacta desde el siglo X, guarda secretos que en otro lugar serían titulares. Ahí están las misericordias indígenas, el retablo tallado con madera americana y una escena que representa casi medio Testamento. Y, por supuesto, los bolos de San Genadio, las piezas de ajedrez más antiguas de Europa, encontradas entre los muros de un templo prerrománico.

La madera americana del retablo y las figuras indígenas que decoran el coro alto dan forma a uno de los templos más singulares del Bierzo.

La madera americana del retablo y las figuras indígenas que decoran el coro alto dan forma a uno de los templos más singulares del Bierzo.Getty Images

Pero quizá el mejor resumen esté en esa figura difusa que vuelve una y otra vez en el texto: la del anacoreta contemporáneo. Porque la Tebaida no es un decorado. Es un refugio. «Todavía atrae a anacoretas, versión siglo XXI», escribe la Guía Repsol.

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