Diario de León

Lanzas por una dama en el corazón del Camino de Santiago

Las Justas Medievales del Passo Honroso de Don Suero vuelven a la villa señera del Camino de Santiago. La recreación de la gesta rememora las batallas que entre julio y agosto de 1434 dieron fama a a Hospital de Órbigo en su afán de conquistar a doña Leonor de Tovar

Ana Gaitero
León

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El amor medieval de las novelas de caballerías se hizo realidad en el Passo Honroso de Don Suero. Corría el año 1434 y Hospital de Órbigo era una animada villa por la que cruzaban centenares de peregrinos en dirección a Santiago de Compostela.

El río se ensanchaba en invierno hasta cruzar sus aguas bajo los diecienueve ojos de su luz total. Era verano y la corriente venía mansa y escueta, pero un caballero llegó a su estribo con furia y una cinta dorada colgada al cuello.

Don Suero sustituyó por este lazo la argoya que cada jueves se colgaba al cuello para mostrar la prisión de sus amores con la idea de liberarlo bajo la promesa de romper 300 lanzas, tal y como cuentan que le pidió su amada, doña Leonor de Tovar.

Durante más de cuarenta días, entre julio y agosto de aquel año perdido en el siglo XV, el caballero cumplió el lance y la villa pasó a la historia, a la leyenda y a la literatura como el epicentro del que se considera uno de los últimos Pasos.

Dijo Cervantes, dos siglos después, por boca de Don Quijote, que las justas de don Suero de Quiñones fueron «burla», pero la historia cuenta que finalmente casó con Leonor de Tovar y la pareja, que se había conocido en los Montes de Luna, vivió dos décadas de matrimonio con un hijo y una hija como descendencia.

Un momento de las Justas Medievales en Hospital de Órbigo en 2025.

Un momento de las Justas Medievales en Hospital de Órbigo en 2025.VIRGINIA MORÁN

Don Suero no sólo ganó en Hospital de Órbigo el favor de la mujer que pretendía, a ese estilo tan medieval que llevaba la batalla del amor a los extremos de las lanzas, sino que también fue premiado por su padre, Diego Fernández de Quiñones, que donó al caballero un importante lote de tierras en el valle de Jamuz.

La gesta se recrea desde hace tres décadas en Hospital de Órbigo, el primer fin de semana de junio, por iniciativa del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) y el Ayuntamiento de Hospital de Órbigo. Una cita que figura en el calendario como Fiesta de Interés Turístico Regional y que este año tiene a Diario de León, en su 120 aniversario, como mantenedor.

La presidenta del decano de la prensa leonesa, Adriana Ulibarri, hará los honores en esta fecha tan señalada en la que se unen dos conmemoraciones importantes.

La villa y vecinos y vecinas de Hospital de Órbigo se vuelcan en este episodio envueltos en la aureola de un pasado medieval en el que hunden sus raíces en íntima con el Camino de Santiago. El alcalde, Enrique Busto, señala que las Justas Medievales se han convertido en el santo y seña de León y su provincia en este primer fin de semana de junio.

El CIT y el Ayuntamiento de Hospital de Órbigo animan a los asistentes a vestir al estilo medieval para ensalzar las Justas Medievales.

El CIT y el Ayuntamiento de Hospital de Órbigo animan a los asistentes a vestir al estilo medieval para ensalzar las Justas Medievales.VIRGINIA MORÁN

Como novedad para el 30 aniversario de la conmemoración de la batalla de don Suero la organización estrena los Solaces sobre tienda y estandarte, unos juegos de inspiración medieval en los que participan más de un centenar de personas, apunta Busto.

Se contaron más de 160 lances hasta que cesaron los ataques que tenían a los peregrinos en ascuas y que hacían temer el paso por el puente de Hospital de Órbigo al más valiente. Cuando dio por su satisfecha la promesa, dicen que el caballero se dirigió a Santiago y entregó la cinta dorada al santo patrón de los peregrinos como prueba de su valor y del amor que profesaba a doña Leonor.

La recreación de las Justas Medievales del Passo Honroso de Don Suero en Hospital de Órbigo es seguida cada año por una multitud apostada sobre el puente para contemplar las batallas campales y la entrega de las damas que se lanzan al campo para socorrer o llorar al amado.

La víspera, que este año es el sábado 6 de junio, Hospital de Órbigo se envuelve en la magia del medievo con su mercado medieval, el campamento y el rincón infantil aderezados con la Traviesa Juglaresca y las Leyendas del Castillo.

Un séquito de mujeres con el pendón.

Un séquito de mujeres con el pendón.VIRGINIA MORÁN

El Cortejo de la Villa, con el desfile desde la puerta del mercado para presenciar y disfrutar en el palanque los bailes de damas y caballeros, sumerge a la villa en un ambiente medieval de ropajes, música y danza. Es el preludio al desfile de antorchas que alcanza su cenit a su paso por el puente del Passo Honroso. Luego viene la cena medieval y los espectáculos nocturno de fuego de Vulcano y otras animaciones que alargan la noche hasta bien entrada la madrugada del domingo.

La historia viva de Hospital de Órbigo se mezcla con la inmersión en la fantasía y el entretenimiento, que proporcionan un solaz atractivo de la rutina cotidiana. Por lejanía en el tiempo y por el contraste de los valores, por la vistosidad de los ropajes y el empaque de las ceremonias, con sus pendones y estandartes, unido al porte de las caballerías y la emoción de la batalla campal se han convertido estas citas en apetecibles experiencias de fin de semana.

Las Justas Medievales ensalzan la villa como paso de los peregrinos y ponen sobre el tapiz de la margen derecha del Órbigo la escenificación del poder masculino sin desmerecer el poderío de las mujeres. Aquel Passo Honroso supuso en la época una magnífica campaña de propaganda de don Suero para reforzar su imagen de hombre valeroso y el prestigio del apellido Quiñones ante el rey Juan II a la vez que la figura de Leonor de Tovar, como dama noble, ejerce su poder femenino exigiendo obras por amores y no palabras. El final feliz de las gestas de Don Suero y doña Leonor se revive sábado y domingo en Hospital de Órbigo.

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