El pueblo de León que tuvo once hornos de tejas y hoy solo conserva una fábrica fantasma
Conserva en su nombre y en una antigua tejera industrial la memoria de un oficio ligado al barro, las tejas y los hornos artesanales que marcaron durante siglos a este pueblo leonés

La fabricación de tejas y ladrillos marcó durante siglos la economía y la identidad de Cimanes del Tejar, donde en el siglo XVIII llegaron a existir once casas de horno.
En Cimanes del Tejar, en plena ribera del Órbigo, el nombre no es una casualidad. Es una pista. Este municipio leonés lleva escrito en su topónimo el oficio que durante siglos marcó su identidad: el trabajo del barro, la fabricación de tejas y la existencia de antiguos hornos que dieron vida económica a varias generaciones. Según el estudio toponímico publicado en el blog especializado Literatura y otros mundos, en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1753 ya figuraban en la localidad once "casas de horno" dedicadas a la fabricación de tejas.
Cimanes del Tejar es uno de esos pueblos en los que la historia se puede leer directamente en el nombre. La palabra "tejar" alude al lugar donde se hacían tejas, ladrillos o adobes, una actividad que aprovechaba la tierra arcillosa, el agua y los espacios abiertos necesarios para trabajar y secar el barro antes de cocerlo.
El análisis de Literatura y otros mundos sostiene que el topónimo podría explicarse por la existencia de un tejar primitivo alrededor del cual fue creciendo la población. Ese tejar no era solo un horno: implicaba una casa de horno, una era de secado, un pozo, barreras de arcilla y terrenos vinculados al trabajo del barro. Con el paso del tiempo, alrededor de esa actividad habrían surgido viviendas, dependencias y otros oficios auxiliares.
La misma fuente recoge que, en 1753, Cimanes del Tejar aparecía como un pequeño lugar de señorío con 29 vecinos, cuatro estantes y cuatro viudas en 45 casas habitables. Lo más llamativo es que, pese a su tamaño, el término contaba entonces con once casas de horno. Sus propietarios las atendían directamente o las arrendaban, y los vecinos trabajaban en ellas durante los meses en los que las labores agrícolas dejaban más margen.

La antigua tejera industrial, construida entre finales del siglo XIX y principios del XX, es uno de los principales vestigios del pasado alfarero e industrial de Cimanes del Tejar.
Cimanes del Tejar y la antigua tejera industrial que todavía se conserva
De aquellos hornos artesanales apenas quedan restos dispersos, pero entre las localidades de Carrizo de la Ribera y Cimanes del Tejar todavía se conserva una antigua tejera industrial. Conviene subrayar el matiz: no se trata de una fábrica activa, sino de un vestigio patrimonial de la actividad que durante siglos dio nombre y personalidad al municipio.
Construida entre finales del siglo XIX y principios del XX, el conjunto conserva edificios de ladrillo y mampostería de piedra, propios de la arquitectura industrial de principios de siglo, además de una gran chimenea de ladrillo como elemento más visible.
En su interior queda poco del proceso productivo original, aunque todavía se conservan pilas de ladrillos, el horno y algunas antiguas máquinas de hierro. La fábrica fue abandonada hace años y posteriormente llegó a utilizarse como almacén de materiales diversos. Su gran chimenea se ha convertido además en un elemento singular del paisaje de la comarca. El naturalista y divulgador José Luis García ha señalado que en su parte más alta se encuentra "el nido de cigüeña más grande de todas las chimeneas de la provincia".

La chimenea de la antigua tejera de Cimanes del Tejar alberga uno de los mayores nidos de cigüeña de las chimeneas de la provincia de León, según ha destacado el naturalista José Luis García.
El propio estudio de Literatura y otros mundos recuerda que todavía hay vecinos que conocieron y trabajaron en los tejares artesanales del siglo XX, donde se fabricaban tejas, ladrillos y otros objetos de barro. También localiza restos vinculados a aquella actividad en parajes como Vargomil, La Devesa, Miruete y La Rabosa.
Cimanes del Tejar ya no vive de fabricar tejas. La antigua tejera industrial permanece como recuerdo de una actividad desaparecida, no como una fábrica en funcionamiento. Pero la localidad conserva la huella material y lingüística de lo que fue.