Diario de León

El pueblo de León que llegó a tener cinco fábricas de curtidos y donde hoy solo queda un curtidor: «Siento más pena que orgullo»

La fábrica de la familia González lleva más de un siglo trabajando el cuero en Santa María del Páramo y su actual responsable teme que el oficio desaparezca con él

La elaboración artesanal del cuero es un oficio centenario que en León mantiene vivo Genaro González, considerado el último curtidor de pieles de la provincia. Foto: Getty Images.

La elaboración artesanal del cuero es un oficio centenario que en León mantiene vivo Genaro González, considerado el último curtidor de pieles de la provincia. Foto: Getty Images.Getty Images

Patricia de la Torre
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hubo un tiempo en que Santa María del Páramo era uno de los grandes centros de la industria del cuero de la provincia de León. A finales del siglo XIX y durante buena parte del XX, este municipio leonés llegó a contar con cinco fábricas de curtidos que daban empleo a numerosos vecinos y alimentaban toda una red de actividades relacionadas con el tratamiento y el comercio de las pieles. Hoy solo queda una.

Al frente de ella está Genaro González Alonso, considerado el último curtidor de pieles de la provincia de León. Heredero de una saga familiar que comenzó en 1887 con la fundación de la fábrica de Froilán González Prieto, vive con cierta tristeza el hecho de haberse convertido en el último representante de un oficio centenario.

«Siento más pena que otra cosa, sobre todo por lo que el oficio del curtido de la piel supuso para el pueblo. Me gustaría que esto pudiera seguir hacia adelante, pero sé que no va a ser así», reconoce.

Más de un siglo trabajando el cuero

Según relata el escritor Genaro González en un extenso texto en Leotopía difundido a través del perfil de Facebook 'León, Llión, Leonés, Llionés', la fábrica de curtidos de la familia González pasó de generación en generación durante más de un siglo, manteniendo prácticamente intacta la construcción original y un modelo de producción artesanal apoyado en la industrialización del siglo XIX.

El propio Genaro González Alonso explica que aprendió el oficio de manera completamente autodidacta y familiar.

«Yo no fui a la escuela de tenería ni hice cursos de química relacionados con el tratamiento de la piel. Para mí todo ha sido enseñanza oral. Aprendí de mi padre como él aprendió del suyo, del abuelo y del bisabuelo», afirma.

El mismo reportaje destaca que la tenería de Santa María del Páramo está considerada «una de las joyas del patrimonio industrial leonés», tanto por el edificio y la maquinaria que todavía conserva como por el importante legado cultural e histórico que representa.

Genaro González Alonso es el único curtidor que queda en la provincia.

Genaro González Alonso es el único curtidor que queda en la provincia.

Un oficio al borde de la desaparición

La elaboración artesanal del cuero exige paciencia, experiencia y un conocimiento transmitido de generación en generación. Desde que la materia prima llega al taller hasta que el producto final está listo para su venta, las pieles son sometidas a una veintena de procesos diferentes.

Genaro sigue trabajando prácticamente igual que lo hacían sus antepasados, utilizando curtidos vegetales y maquinaria centenaria que en algunos casos se remonta al siglo XIX.

«En León no hay nadie más», asegura al referirse a los curtidores tradicionales que todavía continúan desarrollando este trabajo de forma artesanal.

A pesar de las dificultades, continúa elaborando cuero para clientes de toda la vida. «Trabajo por encargo y apenas tengo stock. Vendo todo lo que hago a clientes de toda la vida, que destacan por encima de todo la calidad de esta piel», explica.

Una fábrica convertida en historia viva

Según recoge el texto publicado en el perfil de Facebook León, Llión, Leonés, Llionés, el edificio conserva suelos de madera, paredes de tapial, antiguos bombos de curtido y maquinaria que en algunos casos supera el siglo de antigüedad.

Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de relevo generacional preocupan a su propietario.

«Sin el apoyo de las instituciones, cuando yo acabe mi trabajo aquí todo terminará por caerse y eso sería una pena», lamenta.

Por ello, defiende la creación de un proyecto de musealización que permita conservar la memoria de una actividad que durante décadas formó parte de la identidad de Santa María del Páramo.

Aunque hoy Santa María del Páramo supera los 3.000 habitantes y cuenta con numerosos servicios, pocos recuerdan que el cuero fue uno de los motores económicos de la localidad.

Las curtidurías impulsaron negocios relacionados con la ganadería, el almacenamiento de pieles y el comercio, convirtiendo al municipio en un pequeño centro industrial en pleno Páramo leonés.

Mientras las máquinas centenarias siguen funcionando y la radio acompaña sus jornadas de trabajo, Genaro González mantiene viva una tradición que comenzó hace más de un siglo.

Y sabe que, cuando cierre definitivamente la puerta de la fábrica, podría desaparecer con él uno de los oficios más antiguos y singulares de la provincia de León.

tracking