El objeto que nunca deberías meter en la maleta facturada en bodega (y no es el que imaginas)
Estos objetos no deben ir en la bodega del avión: pueden sobrecalentarse, dañarse y provocar un incendio
Este tipo de dispositivos pueden provocar sobrecalentamiento, cortocircuitos e incluso incendios
Las baterías de litio son el artículo que no conviene dejar nunca en la bodega del avión. Por seguridad aérea, organismos como la AESA y la FAA advierten que este tipo de dispositivos debe ir siempre controlado y, en muchos casos, en el equipaje de mano, no en la maleta facturada.
La batería de litio, el riesgo que no se ve
Puede parecer un objeto pequeño e inofensivo, pero una batería de litio suelta en la bodega es una de las peores decisiones al hacer la maleta.
La AESA y la FAA coinciden en que estos dispositivos pueden provocar sobrecalentamiento, cortocircuitos e incluso incendios si sufren golpes, presión o daños durante el vuelo. En un entorno cerrado como la bodega, ese riesgo se multiplica porque el acceso para intervenir es mucho más limitado.
El problema no afecta solo a las baterías externas o power banks. También incluye baterías de repuesto, acumuladores portátiles y, en general, cualquier componente de litio que no vaya instalado correctamente en un dispositivo autorizado.
Por eso, antes de facturar, conviene revisar si el aparato que llevas puede ir en cabina o si, por el contrario, debe quedar fuera del viaje. La diferencia entre una maleta segura y una incidencia en el aeropuerto puede estar en un objeto del tamaño de la palma de la mano.
Además, no conviene confundir comodidad con seguridad. Muchas personas meten cargadores, baterías auxiliares o dispositivos electrónicos en la maleta facturada para liberar espacio en el bolso de mano.
Sin embargo, las autoridades aeronáuticas son claras: lo que pueda generar una reacción térmica debe viajar bajo control directo del pasajero. En otras palabras, si el objeto puede arder o dañarse con facilidad, mejor llevarlo contigo.
Qué sí debes hacer antes de facturar
La forma más segura de preparar el equipaje es separar lo que puede ir en cabina de lo que puede viajar en bodega. El equipaje de mano debe reservarse para baterías de litio, dispositivos electrónicos valiosos, documentación, dinero y objetos frágiles. Así reduces el riesgo de pérdida y, al mismo tiempo, cumples con las normas de seguridad aérea.
También es importante revisar las restricciones sobre otros artículos peligrosos. La FAA incluye entre los materiales restringidos sustancias inflamables, explosivas, corrosivas y ciertos aerosoles, mientras que la AESA recuerda que cada pasajero debe pasar por el control de seguridad con las limitaciones habituales sobre líquidos, geles y objetos prohibidos.
No todas las aerolíneas aplican exactamente las mismas condiciones operativas, pero la base normativa es la misma: evitar cualquier elemento que pueda comprometer la seguridad del vuelo.
Si viajas con frecuencia, conviene convertir esta regla en rutina. Antes de cerrar la maleta facturada, haz una última revisión: batería externa fuera, baterías sueltas fuera, documentación contigo y aparatos delicados también contigo. Es un gesto sencillo, pero evita retrasos, inspecciones y problemas en el aeropuerto.