Córdoba no es el único lugar de España con patios que merece la pena descubrir: los desconocidos patios maragatos de León
Los patios maragatos de León ocupaban el corazón de las antiguas casas arrieras y todavía conservan grandes portalones, empedrados, corredores de madera y espacios concebidos para recibir carros cargados de mercancías
Feria de artesanía y los patios maragatos tradicionales de Santa Colomba de Somoza.
Pensar en patios históricos españoles conduce casi de forma automática hasta Córdoba. Macetas, flores y fachadas encaladas han convertido sus patios en una imagen reconocible dentro y fuera del país. A más de 600 kilómetros, en la provincia de León, existe otra cultura del patio con una estética y una historia radicalmente distintas. Los patios maragatos se esconden detrás de los gruesos muros de piedra de antiguas casas de arrieros y cuentan, desde dentro, cómo vivieron algunas de las familias que durante siglos transportaron mercancías por buena parte de España.
Para encontrarlos toca viajar a la Maragatería, al territorio que se extiende alrededor de Astorga y el monte Teleno. Localidades como Santa Colomba de Somoza, Santiago Millas, Castrillo de los Polvazares o Lagunas de Somoza conservan ejemplos de la denominada casa arriera maragata, una arquitectura popular adaptada a las necesidades de quienes vivían del transporte.
Desde la calle, muchas de estas casas revelan bastante poco. Muros robustos, ventanas pequeñas y enormes portalones protegen un interior cuya organización cambia por completo una vez atravesada la entrada. Allí aparece el patio: el auténtico centro de la vivienda.
Feria de artesanía y los patios maragatos tradicionales de Santa Colomba de Somoza.
Los patios maragatos de León nacieron alrededor de los carros de los arrieros
La belleza de los patios maragatos parte de su función. Fueron espacios de trabajo antes que elementos decorativos. Las grandes puertas permitían la entrada de mulas y carros, mientras alrededor del patio se distribuían cuadras, almacenes para las mercancías y diferentes estancias de la vivienda. Las casas acostumbraban a organizarse en dos alturas, con dormitorios en la planta superior y los característicos corredores de madera.
Piedra, barro, madera y teja construyeron una arquitectura ligada al clima y a la actividad económica de la comarca. También sus gruesos muros de mampostería y las pequeñas ventanas, elementos que ayudaban a preservar tanto la intimidad familiar como las mercancías transportadas por los arrieros.
Feria de artesanía y los patios maragatos tradicionales de Santa Colomba de Somoza.
Santiago Millas ofrece uno de los ejemplos más interesantes. En una apertura extraordinaria celebrada en 2011, veinte casas arrieras permitieron acceder a sus patios. Luis Antonio Fernández Herrero, entonces vicepresidente de la Asociación de Amigos de Santiago Millas, explicaba que los patios de esta localidad alcanzaban mayores dimensiones que otros de la comarca debido al peso que tuvo el pueblo como centro arriero:«Hace 250 años era el pueblo con mayor volumen de carros».
Vista de uno de los patios abiertos al público.
El propio pavimento escondía una solución ingeniosa. Los patios presentaban empedrados con formas geométricas y muchos contaban en el centro con un pequeño murete de entre 30 y 40 centímetros. Su función consistía en facilitar el giro de los carros alrededor de él, como una pequeña glorieta doméstica. Con el paso del tiempo, algunos de esos espacios centrales acabaron convertidos en jardines.
Feria de artesanía y los patios maragatos tradicionales de Santa Colomba de Somoza.
Los patios maragatos de León esconden la vida detrás de grandes portalones
La comparación con los patios cordobeses sirve para descubrir precisamente sus diferencias. Mientras Córdoba ha construido parte de su imagen alrededor de patios abiertos al color de las flores, el patio maragato responde a una vivienda concebida hacia dentro.
"Las dependencias rodean el patio", explicaba Fernández Herrero al describir las casas de Santiago Millas. Vivienda, cuadras y almacenes se organizaban alrededor de este espacio central, mientras la planta superior incorporaba el tradicional corredor.
La configuración permite reconstruir una forma de vida. Los carros atravesaban el portalón, las mercancías quedaban protegidas dentro de la propiedad y animales, trabajo y familia compartían una arquitectura diseñada alrededor de las necesidades de la arriería.
Casa Pepa, en Santa Colomba de Somoza, conserva una distribución tradicional que ayuda a visualizar este modelo. Su zaguán empedrado desemboca en un patio interior desde el que se articula la vivienda y desde el que puede contemplarse el corredor maragato. La antigua cocina de hogar y horno de leña conserva además la memoria de otro espacio esencial de estas casas.
Los patios maragatos de León abren sus puertas una vez al año en Santa Colomba de Somoza
Buena parte de estos patios pertenecen a viviendas privadas, de modo que contemplarlos desde la calle resulta complicado. Santa Colomba de Somoza ha encontrado una fórmula para enseñarlos: durante unos días del verano convierte sus interiores en escenario de la feria 'Patios con Arte'.
La edición de 2026 se celebró del 28 al 30 de agosto y reunió a más de 70 artesanos. Los patios históricos alojaron talleres y demostraciones de diferentes oficios, acompañados por música y trajes tradicionales maragatos.
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