Una romería leonesa que estuvo a punto de desaparecer ha conseguido sobrevivir celebrándose solo una vez cada cuatro años
La Romería de la Virgen del Páramo reúne cada cuatro años en San Miguel de Montañán a vecinos y devotos del sureste de León en torno a una tradición con testimonios escritos desde el siglo XVII que volvió a celebrarse en agosto de 2026

Algún momento concreto de la celebración en San Miguel
En San Miguel de Montañán, una pequeña localidad del municipio leonés de Joarilla de las Matas, el calendario funciona de una manera particular cuando llega el momento de honrar a la Virgen del Páramo. Los vecinos esperan cuatro años para recorrer juntos el camino que separa la iglesia del pueblo de la ermita situada junto a la laguna Villagán. Lo llamativo es que esa larga espera terminó convirtiéndose en la fórmula que permitió conservar una tradición que llegó a rozar la desaparición.
La historia adquiere todavía más fuerza porque la romería tuvo durante generaciones otra periodicidad. «Antiguamente la romería se celebraba todos los años, pero en la actualidad lo hacen cada cuatro. Al menos se ha logrado seguir con la tradición, que estuvo a punto de desaparecer», escribió en 2014 Emiliano Pérez Mencía en El trébano de Joarilla, un espacio dedicado a recuperar la historia y las costumbres de Joarilla de las Matas y su entorno.
Doce años después, esa supervivencia quedó de nuevo a la vista. San Miguel de Montañán celebró el 29 de agosto de 2026 otra edición de su romería cuatrienal, que congregó a cientos de personas y convirtió el camino hacia la ermita en una exhibición de devoción, memoria y patrimonio popular.

Algún momento concreto de la celebración en San Miguel
La Virgen del Páramo conserva una romería con testimonios desde el siglo XVII
La tradición de la Virgen del Páramo hunde sus raíces varios siglos atrás. La documentación difundida con motivo de la edición de 2022 sitúa los testimonios escritos de esta peregrinación al menos en el siglo XVII. La celebración se articula alrededor de la ermita de la Virgen del Páramo, levantada en las inmediaciones de la laguna Villagán.

Algún momento concreto de la celebración en San Miguel
La imagen ocupa un lugar central en la memoria religiosa de esta parte del sureste leonés. Históricamente participan vecinos de Joarilla de las Matas, San Miguel de Montañán, Valdespino Vaca, Vallecillo, Villeza, Gordaliza del Pino, Castrotierra, Castrovega de Valmadrigal, Villamoratiel de las Matas y otras localidades del entorno. Llegaban incluso participantes procedentes de pueblos vallisoletanos situados al otro lado del río Cea.
Ese carácter colectivo ayuda a entender la supervivencia de una cita que trasciende los límites de San Miguel. La romería funciona como punto de encuentro entre localidades que comparten territorio, recuerdos familiares y expresiones de religiosidad popular.

Algún momento concreto de la celebración en San Miguel
La Virgen del Páramo recorre el camino entre San Miguel de Montañán y su ermita
La escena que define la romería comienza en el propio pueblo. La comitiva parte desde la iglesia de San Miguel de Montañán y recorre alrededor de un kilómetro y medio hasta alcanzar la ermita. La Virgen avanza acompañada por pendones, cruces, romeros, música tradicional y el característico ramo de rosquillas ofrecido durante la celebración.
En 2026 el regreso de la tradición sumó un despliegue singular. La imagen románica de la Virgen del Páramo, datada en el siglo XII, estuvo acompañada por las advocaciones de Perales, procedente de Bercianos del Real Camino; Cabañas, de Gordaliza del Pino; y Gracia, de Valdespino Vaca. Once pendones participaron en el recorrido hacia la ermita.
La misa al aire libre da paso a otro componente inseparable de la celebración: la convivencia. La comida campestre, la música, el baile y el encuentro entre vecinos completan una jornada que durante décadas ha servido para reunir a generaciones y pueblos del entorno.
La Virgen del Páramo también conserva una leyenda ligada a unos bueyes
Como ocurre con numerosas devociones rurales, alrededor de la Virgen del Páramo pervive también una historia transmitida por tradición oral. El relato cuenta que la imagen apareció en el paraje conocido como La Mudarra y fue transportada en un carro tirado por bueyes. Cuando los animales alcanzaron el lugar donde se encuentra la ermita, se detuvieron. El episodio fue interpretado como la voluntad de la Virgen de permanecer allí.
La ermita aparece así como algo más que el punto final de la procesión. Su ubicación, en plena paramera y cerca de las lagunas de Villagán y Vallejos, forma parte del paisaje que acompaña desde generaciones a esta devoción.
La Virgen del Páramo volvió a reunir a cientos de personas en 2026
La edición celebrada el 29 de agosto de 2026 confirmó la capacidad de convocatoria de una tradición espaciada durante cuatro años. Cientos de romeros participaron en una jornada marcada por el regreso de la imagen a su ermita y por la presencia de once pendones y varias advocaciones marianas del sureste leonés.
Una fórmula singular para mantener viva una romería que, como resumía aquella crónica de 2014, «estuvo a punto de desaparecer».
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