De viaje a
villabraz
Tres pueblos conforman este municipio donde la pelea por mantener vivo el mundo rural toma fuerza con iniciativas para asentar población y con los incansables intentos para mantener en pie el patrimonio. Villabraz, Alcuetas y Fáfilas cobijan una historia que se antoja infinita como su paisaje

En Villabraz sobresale la iglesia, que se levanta majestuosa desde el siglo XIV y donde destacan los retablos de temática jacobea. En Fáfilas se conservan algunos de los mejores palomares de la comarca de Los Oteros y en Alcuetas el castillo, que pese a q
Se re sisten a dar la batalla por perdida. Se niegan a que el mundo rural eche la trapa para siempre. No quieren que sus pueblos muera definitivamente en el olvido de las administraciones. Por eso el municipio de Villabraz sigue en la brecha, con sus vecinos por bandera para defender su patrimonio, sus raíces y su historia. El derrumbe de una de las paredes del castillo de Alcuetas fue un mazazo para los habitantes de esta zona, que llevaban tiempo reclamando una intervención que al final el vendaval voló. Pero, como el ave fénix, Alcuetas, Villabraz y Fáfilas saben resurgir y tratan de proyectar futuro desde sus propias posibilidades.
Prueba de ello, la iniciativa que ha emprendido el Ayuntamiento que ofreció a precio muy asequible unas parcelas municipales en Fáfilas a fin de fijar población. Hoy, son ya ocho familias las que han adquirido terrenos y se han construido sus refugios. Un cobijo al mundo rural, donde la historia de estos pueblos se antoja tan amplia como sus campos, dedicados, fundamentalmente, a la agricultura de secano y la ganadería.
A muy pocos kilómetros de Valencia de Don Juan, el municipio de Villabraz conserva algunos de los mejores palomares de la comarca de los Oteros. En Fáfilas siguen en pie algunos de los máximos exponentes. Construcciones de barro, tan características del paisaje de esta zona que incluso inspiran a poetas y pintores. Como un lienzo, el municipio espera un golpe de efecto, una suerte que abandera el Consistorio con el ánimo vecinal para seguir proyectando alternativas de futuro.
El verano, que espera con ansia que pase esta primavera cambiante, hace que estas localidades recuperen a muchos de esos vecinos que las dejaron en busca de más oportunidades. Es el siempre esperado regreso de los hijos del pueblo, que llenan de nuevo las calles de bullicio y donde los niños las recorren y encuentran una libertad difícilmente alcanzable en las ciudades.
Todo el municipio es rico en patrimonio. No solo los palomares rezuman un legado que se mantiene pero que clama por las ayudas. El castillo de Alcuetas también pide a gritos una mano generosa. Se trata de una fortaleza del siglo XVI, declarada BIC, cuyo señorío en la época de su máximo esplendor lo ostentaba María Cabeza de Vaca, casada con Álvaro Henríquez de Acuña, conde de Valencia de Don Juan, por épocas de Carlos el emperador.
En Villabraz sobresale la iglesia, que se levanta majestuosa desde el siglo XIV y donde destacan los retablos de temática jacobea.
De bodegas, de cerros, de arquitectura de adobe y tapial y paisajes impresionantes, la actividad del municipio se concentra desde esta noche en Fáfilas, que da la bienvenida a las fiestas en honor al patrón San Zoles. El maestro de ceremonias será Javier Arias, más conocido como Dr. Bogarde, y en su apuesta por atraer a la gente joven del entorno actuará Mescalina, con su rock m ás potente, y Top Líder que pondrá el broche a la madrugada y dará un soplo a aquellos que no quieren dar la batalla por perdida. Villabraz y su ecuación perfecta con Alcuetas y Fáfilas son de esos ejemplos de tesón y persistencia por la vida rural.