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Ya sabes que cervezas, chocolates, bebidas alcohólicas, aperitivos y pijadas, pastas y legumbres, son de lo primero que se agota en el súper; y es obsesiva la demanda de harinas y levaduras,  ay que me las quitan de las manos, ja paya , descontado, lógicamente, el papel higiénico que al principio las volvió locas a ellas más que a ellos, por más adictas. Ahora se suma un último producto estrella baratito y que se agota: el bicarbonato, normal... aunque no es tanto para resolver acidez ulcerosa o entripamientos, como antes, sino como alternativa a la agotada levadura en reposterías y bizcochos.

Desde que nos gobierna con su ¡cling! el microondas -ese raudo pinche o marmitón-, en muchas casas el horno de la cocina, el horno de verdad, es algo que se usa con la misma frecuencia que el inútil bidet, ya ves, fíjate, y se entiende, «cocinar con horno trae más tarea, más fregadera, y hoy no hay tiempo que perder», decías ayer, profeta tú, y resulta que hoy tienes todo el tiempo del mundo precisamente para perderlo... o para ganarlo, porque también hay gente apañada en la adversidad o curiosina en la escasez, tipos organizados, con método, mujeres con magia capaces de hacer con dos huevos una tortilla para diez y bachilleres agudos ideando trampas o gateras.

Pero ahora tienes todo el tiempo. Ponte mandil y cocina, deja esa comida rápida que engulles voraz y sin matiz; aprenderás que sabe el triple de bien todo lo hecho a  fuego lento  y en su justa cantidad. Y después, poco a poco, rapaz, mastica, rapaza, saborea, paladea, date el gustazo, desde lo más sencillo a la olvidada untuosidad de una liebre chateaubriand. Y bendice tu suerte por atravesar este desierto social con buena  dispensa  (crece ya la gente que no la tiene, vendrán tragedias y hostias)-, agradece atar tus insomnios con longaniza; por ahora, ya notas que te estás poniendo fardelón, los kilos se ríen de ti. Y te dice la ciencia que este virus prefiere a los gordos y más a ellos que a ellas, que tardará en irse más de un año y que, como la bruja del cuento, te está engordando para comerte después.