Editorial | El peligro de que la ministra Ribera se sienta cómoda así
La falta de respeto de la ministra de Transición Ecológica hacia los españoles ha sido recibida con la lógica indignación generalizada. Teresa Ribera y su «quien no se sienta cómodo que no abra» ha entrado con total derecho en la historia de los despropósitos de la política española. Evidentemente nadie está cómodo en estas circunstancias. Nadie. Ni los hosteleros, ni los niños, ni las personas mayores, ningún trabajador, ni autónomo… Quizá ella sí y entonces habría que preguntarse con mucho temor el por qué. La reacción de los hosteleros ha sido contundente: «esta señora se ha dejado la sensibilidad en casa». El problema de fondo de todo esto es que Ribera será clave, según aventuran los analistas, en la necesaria recuperación económica de España. Y ya tiene una cartera ministerial con unas áreas tan fundamentales como son la energía —incluida la necesaria revitalización de las cuencas del carbón— y todo lo relacionado con la despoblación.
Por cierto, el resultado en ambos sectores, fundamentales para la provincia de León, es de vacío absoluto, de planes y proyectos, fotos y anuncios, pero de los que cuando las cosas eran normales tampoco teníamos claro si llegaría algo a hacerse real. La crisis en todos los frentes que se avecina en España, con la mayor caída del PIB de toda su historia —dato confirmado ayer— exige otra forma de actuación muy diferente a la que estamos viendo. Urge poner todos los medios para reactivar cuanto antes las cosas siguiendo ese tan cacareado criterio de los expertos sanitarios, que por cierto luego acaba siendo una realidad cambiante en apenas horas.