La economía del ocio sucumbe a las restricciones
La segunda ola de contagios de coronavirus y las restricciones a la movilidad impuestas tanto en la capital leonesa como en uno de sus principales emisores de turistas, Madrid, ha venido a dar la puntilla a la mayor parte de los negocios relacionados con el ocio en la ciudad. El puente laboral que hoy acaba estaba llamado a dar un respiro a las depauperadas cuentas de hoteles, restaurantes y bares. Pero todo se vino abajo al decretarse el confinamiento de las dos ciudades. En apenas unas horas las reservas hoteleras, que anunciaban una esperanzadora ocupación del 80%, se vaciaron. Como las terrazas y el resto de los negocios.
Si antes del verano el cálculo de los empresarios era que el primer confinamiento se llevase por delante alrededor de un tercio de los comercios y establecimientos hosteleros, a estas alturas de la pandemia, y con la temporada tradicionalmente más dura del año por delante (dos meses hasta que comience una campaña de Navidad que nadie sabe cómo será), las expectativas son mucho más duras. Y señalan que la mitad de los negocios no podrán aguantar tantos meses de soportar los mismos gastos de siempre con ingresos que en muchos casos se han reducido un 75%. Incluso cuatro hoteles de la ciudad han decidido ya cerrar sus puertas.
Si a esta perspectiva se une el ‘otoño laboral’ que también se prevé, mucho y muy rápido tendrán que trabajar los planes de recuperación económica que se anuncian para que el virus no consiga llevarse por delante sólo la salud, sino también el medio de vida de miles de familias.