A su completa bola
Amén de puramente instrumental y torticera —se dirige contra el Gobierno de Pedro Sánchez, aunque su verdadero objetivo es poner en el disparadero al PP de Pablo Casado— la moción de censura presentada por Vox no puede ser más intempestiva. Se anunció hace meses, pero se va a debatir justo cuando el Covid-19 ha vuelto a desbocarse casi a los niveles que condujeron al confinamiento general de la pasada primavera.
Lamentable es que siete meses no haya sido posible una estrategia compartida que dejara fuera de la confrontación política una pandemia que, por una razone u otras, se ha cebado especialmente contra España. Pero que, en plena contraofensiva del coronavirus, el Congreso de los Diputados, máxima expresión de la soberanía nacional, dedique su tiempo y el dinero de todos a un debate completamente estéril que solo va a servir para alimentar la crispación, ya no es que sea deplorable, constituye sencillamente una malversación democrática.
Tampoco está siendo precisamente edificante el clima político en Castilla y León, comunidad autónoma durísimamente castigada por la pandemia (más de 6.000 víctimas mortales, 500 de ellas desde el pasado 1 de septiembre). Pese a haber firmado un cacareado pacto para la «reconstrucción», las principales fuerzas políticas andan más que a la greña tratando de sacar ventaja partidista a costa de lo que sea.
Buen ejemplo de lo anterior fue el debate sobre la Constitución y la Monarquía con que se despacho el último pleno de las Cortes, ejemplo de sobreactuación política donde los haya. Tampoco ha estado demasiado afortunado el PSOE al vincular la petición de una comisión de investigación sobre la pandemia en las residencias de ancianos a un ultimátum relacionado con un contencioso puntual en materia de transparencia.
Desde el mes de mayo existían razones más que sobradas para investigar la letal incidencia del virus en las residencias (alrededor de 2.400 fallecidos por aquel entonces, 2.844 a fecha de ayer) y sin embargo los socialistas han ido eludiendo una iniciativa que no dudó en secundar su partido en comunidades como Cataluña y Madrid. Después de meses resistiéndose a dar ese paso, han necesitado una excusa para darlo y lo dan justo cuando la comunidad vuelve a estar en máxima situación de emergencia. Otra muestra más de que la política va a su bola, importándole una higa ir con el paso cambiado.