Diario de León

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Si no tienes futuro, entonces miras siempre al pasado.

No sé muy bien el origen, pero la frase puede servir para lo vivido esta semana. O, en general, por estas tierras, para lo que hace tiempo que es pura rutina, el diario de a bordo de la tierra de la marmota.

En plena resaca mundialista, en La Coruña se han aplicado con esta receta. Reclaman para el Deportivo un título del año 1912 que nadie les ha reconocido hasta ahora. Resulta que han encontrado el trofeo de una presunta Copa de España que jugaron a partido único contra un equipo llamado Vigo. Sobran los comentarios. O más bien, caben todos.

Ese afán por ahondar en el pasado y en legitimarse ha generado situaciones, al menos llamativas, con eventos de antes de maricastaña que resultan infumables. Al estilo de aquel sacristán de la Basílica de la Encina, don Maximino, que disfrutaba explicando a los visitantes del templo que el Cristo del retablo era del siglo no sé cuántos, precisamente, antes de Jesucristo. Auténtica profecía del escultor. Y bocas bien abiertas por la admiración...

En las filas del PP leonés parece que ya han deshojado la margarita. Mirando precisamente al preciado cáliz de Doña Urraca. Queda la duda de si ahora, nominada la candidata, también la van a desollar. (El tránsito de jefes peperos en León ha sido de récord...). Se trata de Margarita Torres. Que llega envuelta en la bandera leonesista a una pugna electoral que amenaza con convertirse en una auténtica batalla de pedigrís, al más puro estilo de los ocho apellidos vascos. O catalanes. Parece que por una vez en las direcciones de los partidos han optado por lo que se ha venido en llamar ‘escuchar las urnas’. Todo para intentar recoger réditos del tsunami localista vivido en febrero, en las autonómicas, aunque con un cortoplacismo ciertamente llamativo. A veces no es suficiente con percibir la música, hay que atender al lerele, algo singularmente complejo.

Está por ver, además, la influencia de las tremendas tormentas que se viven en Madrid. Allí de momento parece que la última batalla la ha ganado Montesquieu. La separación de poderes. Tanto ataque al sistema sirve cada día para avalar un poco más a los arquitectos de lo que tantas veces se ha desdeñado como el ‘régimen del 78’. Tan mal no lo hicieron si sigue parando todo tipo de golpes. Y ya son muchos y variados los que se han hecho para despellejarlo. Del todo.

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