Diario de León

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Vivimos tiempos en los que no ganamos para sorpresas. Si no hace tanto tiempo nos dicen que Carlos de Inglaterra iba a ser rey... y que lo haría con su reina Camila al lado... y que sería aclamado en las calles por una muchedumbre...

En plena precampaña electoral, lo dicho, nada es lo que parece. Los tiempos se aceleran. Y los nervios. En caso contrario, sería impensable que un político con un cierto rodaje emulase el café a un euro de Zapatero, un mal trago que le duró bastante tiempo. Xavier Trías, candidato a la Alcaldía de Barcelona por Junts, ha descubierto que «hay mucha gente que está irritada». Y resulta que conoce la causa y lo razona así: «un señor que cobra 3.000 euros, de repente se encuentra que le han subido la hipoteca, que el gas se le ha disparado, y este señor es que no llega a final de mes»...

Quizá tenga razón una amiga a la que escuché estos días que, visto lo que sale últimamente en los telediarios, parece que el 15-M, en el tránsito de Vallecas a Galapagar, más de una —y de uno— han descubierto las peluquerías, las cadenas de moda... e incluso alguna boutique de Serrano. Con 3.000 al mes o más no resulta nada complicada esa transfiguración...

Y, a la vez, son los que quieren recuperar los economatos. En forma de supermercados estatales. Al más puro estilo soviético, o más modernamente en Cuba o Venezuela, donde no suele haber casi nada, ya que los productos se derivan hacia los gremios caciquiles de la nomenclatura por canales directos.

Pero en esta semana, que no tiene desperdicio, también ha habido espacio para la ocurrencia a cuenta de la disminución de ventas en los supermercados —debida obviamente a la escalada de precios—: el Gobierno la achaca a que los españoles han salido a comer más fuera de casa. Y lo hicieron por las ganas de estar al aire libre tras el confinamiento del covid.... así, sí... tan frescos. Como los alimentos que son para muchos españoles inalcanzables.

Lo triste es que cuela todo. Estos días han pasado por la provincia las ministras de Transición Energética y Reto Demográfico, y de Transportes. Parece que no tienen nada que decir. Ni siquiera ahora que de nuevo aflora el agujero negro que es la Ciuden. Qué tiempos aquellos en los que al menos una visita de alguien del Gobierno dejaba una promesa. Aunque sólo sirviese para poder echárselo en cara después...

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