Editorial | Claridad en un asunto delicado
Las estadísticas son una herramienta fundamental para poder conocer las diferentes realidades. Pero son también, y quizá el mejor ejemplo resida en los procesos electorales, una fórmula demasiado tentadora para intentar alterar las cosas. Es la perversión de una herramienta científica, lo que debería ser una radiografía se convierte en un medio de manipulación.
Las estadísticas sobre las víctimas de las carreteras no han sido ajenas a este fenómeno. A lo largo de los años se han sucedido las polémicas, como la exclusión de las personas que perdían la vida tiempo después de transcurridas 24 horas del siniestro. Aunque fuese por las heridas que éste les había generado. Ahora resulta que se estaban hurtando por distintas circunstancias muertos en la provincia a la suma total. Hay seis que se habían ‘escondido’. Parece exigible un poco de transparencia en un tema tan delicado.