Vendrán, sí
Mucho tiro y trincherita trae la nueva temporada política con el problemazo de lo inmigrante, irritante asunto que mete cabreo y miedo a tanta gente con sus avalanchas incontenibles, sus coladeros o sus mafias (las mafias de aquí explotando mano de obra sin papeles ¿no cuentan?). De nada vale que analistas y expertos aseguren que en 2035 necesitará España quince millones de emigrantes si queremos mantener el tipo, los servicios públicos, este tren de vida (o de muerte) y las pensiones de una nación con millones de viejos.
Vendrán. No sé cuántos. Pero se necesitan y vendrán. La verdad es que están viniendo a modo desde los 80. En sus tiendas o negocios ya compramos. Sus hijos y algún nieto nacieron aquí, son españoles. Y aquí ven futuro y más mundo, así que aborrecen su pueblo marroquí o senegalés al que su padre les llevó algún verano en un coche fané sepultado bajo bultos, aquella aldea reseca con dos rebaños de cabras, veinte casas y calles de grijo. Esos hijos se hicieron a este país desde la cuna. No les quedó más remedio. Ni mejor horizonte, sin duda. Y ven que muchos de los suyos se esfuerzan y salen adelante si estudian, ofician o negocian. Entre ellos, claro está, va por ley el cupo de los que vaguean, huyen de empleos y delinquen al ver pasar ante sus ojos tanta marcha, lujo pijo y tren de vida decidiendo asaltarlo en vez de pagar billete. ¿Que hay un porciento de canalla inmigrante?... vaya novedad, quién lo negaría, pregunta en Estados Unidos, nos lleva mucha ventaja en esto de poblarse con inmigrantes. Pero la inmensa mayoría no es delincuente, no (o admites esta evidencia o te canta el racismo). El emigrante busca salidas y trabaja como un negro sin serlo y aún más siéndolo, empleos baratos, se establecen, hasta compran un pisito con hijos en escuelas o unis, e ingenian, aprenden, incluso a jugar de lujo al fútbol en campo de tierra desollando rodillas para acabar llamándose Yamine Lamal. Y de un compañero suyo de instituto no sabremos nada hasta que dentro de nada presida la Cámara de Comercio de Reus.