Con nocturnidad
La voracidad fiscal y la insensibilidad mostrada por este Gobierno parece no tener límites. Con España consternada por los efectos de una dana mortal, el Gobierno introdujo unas enmiendas en el Proyecto de Ley que fija en el 15% el mínimo del Impuesto de Sociedades. No es algo nuevo ni mucho menos, aunque nos siga sorprendiendo, que se utilice cualquier norma del carácter que sea para introducir cambios que nada tienen que ver. Así que hacía las 9 de la noche conocimos que aprovechando esa norma, se perpetró una subida de casi 10 céntimos en el precio del diésel, el tabaco, los cigarrillos electrónicos, el IVA de los pisos turísticos o el IRPF. En total, unos 13 millones de contribuyentes afectados y cerca de 5.000 millones de recaudación extra.
Ya contamos la semana pasada la intención de Hacienda de eliminar la declaración conjunta del IRPF, lo que afectaría a 3 millones de contribuyentes y que aportaría a las arcas del Estado otros 2.000 millones de euros más.
Está claro que Sánchez decidió desde el principio gastar mucho a costa de ingresar más y endeudarnos hasta las cejas. Ahora que han entrado en vigor las reglas fiscales, la política es la misma. Si hay que ir reduciendo el agujero de las cuentas públicas, se hará con más impuestos, pero sin bajar el gasto público, aunque esto acabe estrangulando la economía. Los últimos datos de aumento del PIB en el tercer trimestre no se distinguen mucho de los que venimos observando desde 2019 y de lo que ha advertido hasta el FMI. Y es que una gran parte del crecimiento económico se debe al gasto público y a las exportaciones y muy poco al consumo privado, mientras cae la inversión, lo que se reflejó en una mínima caída del paro y en un claro estancamiento de la creación de empleo