CORNADA DE LOBO
¿Y con medalla?
Tipos así, maquinadores y logreros, están siempre enredando entre las patas de los políticos (de todos ellos) y de gentes influyentes (de todas ellas y de todes elles), tipos como gatos zalameros en la cocina esperando a ver lo que cae, que por caer lo llaman «estar a las caídas», tajadita que voló en un despiste cocinero o esa propina de higadillos del despiece del pollo apiolao que además se la tiran lejos por quitárselos de encima... despiece, pero presupuestario en este caso, es el que cuenta un Aldama levantando el telón que anuncia gran función... y en la corrala nacional no se sabe qué obra exactamente se representará ahí, aunque todo indica que tendrá su tanto de tragedia y su cuanto de comedia con personajes sin especial experiencia en lo tragicómico... bueno, menos dos o tres que apuntan maneras y a los que en todos estos días no les cabe pol culo una lenteja.Cornetazos a generala sonaron en los cuarteles socialistas... y no digo en los de la Guardia Civil, cuerpo que por orden de arriba le dieron una medalla a este convicto y confeso zamorano (¿quitándosela se absuelven?) que arrimándose (y chupándola, supongo) se coló hasta en decisiones de mucho cero. Mal que no mejora. No es de ahora. La misma corrupción. Volvemos a verlo: los atajos al poder están empedrados de mordidas, de trueques, política, favores, diplomacia tropical y de tuya-mía, tuya-mía, cabecina y gol, aprobada por mayoría la reforma fiscal de los cojones.Aunque esa medalla es de las baratas, vieron que Aldama pellizcaba una de las condiciones: «ejecutar, dirigir o colaborar directamente en el éxito de un servicio (ahí el tipo lo dio todo; y recogió más) en el cual por su extraordinaria dificultad e importancia (heroico es traer mascarillas de la remota China o petrolear negocios) se hayan evidenciado relevantes cualidades profesionales (muy profesional, compraba a 30 céntimos y vendía a 12 euros) o cívicas (se desvivió por la salud ciudadana)»... ¡bien dada, pues!... y algo hipócrita la putada de quitársela. Pero... ¿para qué quería y exigió una medalla ese ladrón?... ¿y qué delincuente no sueña con una chapa de poli y la impunidad?...